Un lugar Villas de emergencia y countries

Similitudes y diferencias de la realidad urbana actual

Similitudes y diferencias de la realidad urbana actual

El urbanismo o los hechos urbanos son, después de todo, la materialización de las acciones de una sociedad en el tiempo. Muchas veces representan la forma de pensarse a sí misma que tiene esa sociedad y en otros casos la urgencia es la musa inspiradora de esos hechos urbanos.

Para no extendernos en una cadena de ejemplos tomemos dos que guardan similitudes en su esencia y diferencias en lo formal: Las villas de emergencia y los countries.

La similitud esencial, paradójica por cierto, es que los dos son frutos de la exclusión social; en el caso de los barrios cerrados como una opción de vida y en el otro como única posibilidad de habitar.

La diferencia más notoria obviamente son la clases sociales que componen cada uno de estos lugares, existen otras diferencias derivadas de la primera que tiene que ver en la forma de organización y como se manifiesta en el territorio que ocupan.

Una de ellas es la manera en que surgen. Las villas lo hacen de manera casi espontánea y los countries con una proyección previa.

Otra diferencia es la dinámica de crecimiento. Si una villa se ve limitada por sus bordes entonces crece hacia arriba o por ultimo hacia adentro densificándose, en cambio en los countries su crecimiento no va más allá de lo planificado, aunque su comportamiento interno no es lo que interesa sino como se relacionan con la ciudad.

Anteriormente se ha dicho que la ciudad es un organismo complejo el cual contiene en su tejido distintos grados de dinamismo e interacción entre las partes y que cualquier modificación de estas o en estas, repercutirá en el resto de una manera más o menos directa.Ahora bien, las generales de esta ley no corre para las villas ni para los countries ya que la característica principal de los dos es su introversión, concretamente materializada, en el caso de los countries y tácitamente en las villas.

Entonces la naturaleza urbana encuentra en esta característica un obstáculo y quizás no sea un problema determinante cuando se sitúan en las periferia de las ciudades como suele ocurrir pero cuando estas avanzan se convierten en límites de crecimiento, como ha sucedido en su momento, con los terrenos del ferrocarril.

Otro ítem a considerar es el uso del suelo que realizan. Los barrios cerrados suelen ocupar espacios que poseen ventajas de orden paisajístico ambiental pero dado su baja densidad de ocupación abarcan más de lo justificable, conteniendo la quinta parte de la población de un barrio social, que de por si es baja, quitándole a la ciudad, a futuro, la posibilidad de ocupar de una manera más eficiente ese territorio.

Diametralmente lo opuesto ocurre con las villas, que ocupan terrenos que suelen ser desventajosos para ser urbanizados por ej. por ser inundables. Si esto se combina con la dinámica y lógica de crecimiento que poseen estos asentamientos se genera una situación que no sólo afecta a los que allí viven sino que alcanza a los que los rodean ya que se convierten en focos de insalubridad difícil de desactivar.

La ausencia de urbanismo en estos casos se manifiesta en la imposibilidad intrínseca de ser parte del tejido urbano porque precisamente lo niegan.

Para las villas deberían existir programas y mecanismos que faciliten la urbanización progresiva de estos sectores no sólo llevando los servicios básicos sino toda una infraestructura que finalmente desemboque en la construcción de un tejido urbano ordenado garantizando los derechos básicos de sus habitantes.

En las urbanizaciones, se debería contar con herramientas que vayan más allá de conocer el impacto ambiental inmediato que estas producen, sino también el impacto urbano futuro ya que el uso del suelo no es sólo patrimonio de la generación actual sino también de las venideras.

Este artículo se publicó en la edición 6 de Vivir Urbano. Leer la edición completa