En estas casas que aún se elevan sobre el suelo argentino, está una parte importante de nuestra identidad. Son parte de nuestra historia compartida. Son la memoria y el legado. Son el reflejo de la vida cotidiana, las relaciones sociales y los usos y costumbres e historias de nuestros antepasados. Su conservación es el resguardo de un recurso cultural esencial y debe ser nuestro compromiso como lo es del Arq. Antonio Lorenzo.
Villa Hortensia, se ubica en uno de los ingresos a la ciudad de San Luis, sobre la Av. El Fundador nº 1111.
Mi propuesta intenta priorizar y respetar los aspectos más sensibles de la obra y de la memoria colectiva de quienes la habitaron y habitan.

Villa Hortensia es una de las pocas joyas que nos quedan en la ciudad de San Luís, en cuanto a su valor como patrimonio arquitectónico y cultural de los siglos pasados. Es una de las pocas casonas de familia de su época o la única, todavía inmersa en el corazón de un parque arbolado centenario. Si bien estaba fuera del casco urbano de la ciudad, hoy Villa Hortensia, resistiendo al trazado de dameros y parcelamientos urbanos de una zona en pleno crecimiento, insiste en aportar su presencia testimonial de un tiempo y de un estilo de vida, manifestando en su pleno reflejo, el San Luís, pago tranquilo y de buenos amigos.
Citando a la arquitecta cordobesa Marina Waisman, teórica y crítica de las nuevas corrientes de reflexión arquitectónica iberoamericana y resaltando su profundo compromiso en reencausar los aspectos esenciales de cada comunidad: el patrimonio es algo que se nos ha cedido en préstamo para devolverlo intacto a las generaciones venideras.
La restauración de Villa Hortensia abarcó primeramente aspectos de investigación histórica y apoyo documental para emprender el ordenamiento y reparación de elementos que integran el parque; la totalidad del cierre perimetral sobre Av. Del Fundador y sus dos ingresos al predio; el frontispicio o fachada principal de la vivienda; la galería y vinculación con el parque, además de adecuar los sistemas de servicios eléctricos y de gas natural a nuevas exigencias.

Las tareas respondieron a un marco conceptual que nos ubicó promediando el esplendor de la Belle Époque que, si bien en Latinoamérica tuvo una tardía repercusión, no es hasta la segunda década del siglo XX que se absorben algunas de las características del estilo. En Villa Hortensia ya se plasmaban aspectos arquitectónicos que ensamblan en su estilo ecléctico la influencia de diferentes corrientes estilísticas de la época reflejándolo en su fachada con líneas y ornamentaciones curvas, simetrías francesas, materiales dúctiles y maleables, como el vidrio y el hierro, que sugerían transparencia, flexibilidad y vigor; ambientes amplios y luminosos; galería que facilita la expansión de los locales principales contiguos, propia del Modernismo; un mirador que modifica el esquema simétrico del conjunto con doble arco de medio punto en sus cuatro ejes cardinales y una cúpula piramidal que concluye con la ornamentación de una punta de flecha.
Como metáfora podría manifestar…que intervenir en el diálogo del bien de Villa Hortensia, desde sus ingresos, el parque, la casona y su entorno, nos propone restaurar y poner en valor una parte importante de San Luis. En esta etapa, fortalecimos su voz desde el vínculo con la avenida, su portal de ingreso, las circulaciones vehiculares y peatonales del parque, la fachada principal y el intenso diálogo que sugiere su galería oeste, el aljibe y el añoso olivo, inmersos en un parque circunscrito por la construcción existente y el reciente muro medianero.
La restauración de Villa Hortensia es una muy buena oportunidad para manifestar la necesidad de fortalecer el patrimonio urbano profundizando la idea en los municipios y en particular en la ciudad de San Luis, otorgándole rango de política pública y ser parte del plan urbano para así resguardar lo que queda del avasallamiento sufrido por el funcionalismo de la tendencia iconoclasta encargada de romper las imágenes que nos identifican y nos enlazan a nuestra propia historia, argumentando que, lo “viejo” no tenía valor. También ayudaría a promover la contención de tendencias que, desde la década del 80 y acentuadas en estos tiempos, incluye a la arquitectura y al patrimonio dentro de las leyes de mercado. Las futuras intervenciones, seguramente, propondrán continuar este rico diálogo que nos proporciona la historia de Villa Hortensia y nuestra actualidad.






