Y si se trata de amor… ¿Quién no ha celebrado chocando las copas con un buen vino? Jurando amor eterno, regalando un anillo, festejando un logro o cerrando alguna etapa importante de su vida. “Salud, dinero y amor” decía mi Abuela querida y yo la miraba fijo a los ojos para no caer en la desgracia de los siete años de mal sexo, como expresa ese maldito dicho costumbrista.
Tomar vino invita a la intimidad, a la magia de un momento único e irrepetible. Si hay festejo, hay vino. ¡Pero no cualquier vino!… Un vino bueno, un vino adecuado.
“El vino abre las puertas con asombro y en el refugio de los meses vuelca su cuerpo de empapadas alas rojas.” (Estatuto del vino – Pablo Neruda 1904-1973)

Tintos, blancos o rosados hay un estilo para cada gusto.Cada uno con su impronta nos deleita el paladar y nos invita a la tertulia. Vivir el vino es vivir la vida, una exacta medida de placer compartido. Porque si no se comparte, no se disfruta.
No se niegue un lugar para guardar y saborear su mejor vino, genere un ambiente agradable donde deleitarse en compañía. ¡Tenga su propia bodega!
En estas páginas vamos a compartir algunas ideas para todos los presupuestos y estilos. Imagine la suya y comience a soñarla llenado las copas.





