Una historia Patrimonio histórico

Un castillo en La Toma

Un castillo en La Toma

En una escritura de venta fechada el 26 de mayo de 1857, consta la primera compra que Don Carlos Bett hace a Don Laureano Alfonso. Mediante acta judicial del año 26 de septiembre de 1866, se desprende que Don José de la Cruz Videla adquiere la propiedad en remate público a la sucesión de Don Carlos Bett y por titulo de venta fechado el 8 de junio de 1869, Videla vende a Don Darío David y Francisco Escola la “Estancia La Toma”. Esa sociedad que giraba bajo la razón social de DAVID y ESCOLA permanece en vigencia hasta el 3 de junio de 1874, fecha en que los nombrados determinan de mutuo acuerdo que la finca denominada “La Toma del Rosario” fuera de exclusiva propiedad de Darío David.

Después del fallecimiento de Don Darío David en la ciudad de Asunción, Republica del Paraguay, el 22 de abril de 1898, se inicio el correspondiente juicio sucesorio teniendo el cuenta su testamento que establecía como herederos a su hermana Doña Carmen David, domiciliada en la ciudad de Vigo, España, y su sobrino Don Estanislao Duran, que al año siguiente celebra en la ciudad de San Luis, el 05 de Julio de 1899, el contrato de compra-venta con el Sr. Prudencio Fernández, quien fuera asistente y administrador de esta propiedad en vida de Darío David.

La Construcción edilicia (1857 – 1874) del casco de la estancia de La Toma del Rosario, responde a un estilo ecléctico, combinación del barroco español, neoclásico y colonial.

Un castillo en La Toma

Claramente definidos los ingresos de servicios y su entrada principal con un portal resguardado con torretas y almenas que brindaban seguridad al casco de la estancia, responde a la idea de los castillos medievales con un recinto amurallado, de aproximadamente media hectárea, con edificación en su interior de viviendas individuales, dependencia de servicios comunes y espacios de almacenado de productos que allí se elaboraban y/o se traían como suministros a la zona, dispuestos en torno a un gran patio central.

La sensación que esta obra produce es de una compacta solidez caracterizada por una estructura pesada debida a los gruesos muros y soportes con los cuales se resuelve el peso de las bóvedas aunado a una fuerte tendencia a la horizontalidad de las fachadas.

Más allá de los aspectos históricos y técnicos expuestos, existen en relación a esta bellísima construcción, interesantes relatos sobre la vida de algunos de sus habitantes*, que por cierto, le dan la infaltable cuota de misterio y rareza que todo buen castillo se merece. En 1988 su imagen fue incorporada al escudo del Municipio y posteriormente, mediante la ley provincial 753/2011 fue declarado de interés histórico-cultural el solar ubicado sobre la margen izquierda del río del Rosario, en el paraje La Toma Vieja. En la actualidad el edificio, que representa una época de esplendor de la querida localidad de La Toma y que se ha convertido en un atractivo turístico de la zona, se encuentra, lamentablemente en situación de abandono.

Un castillo en La Toma

* ¿Podrá el castillo escapar a su conjuro?” http://invisible.blogspot.com

Este artículo se publicó en la edición 30 de Vivir Urbano. Leer la edición completa