Los gaviones son estructuras monolíticas de rápida construcción que no requieren mano de obra especializada y son de uso inmediato.
Técnicamente son cestas prismáticas rectangulares realizadas con mallas metálicas y rellenas de material de obra homogéneo.
Forman grandes bloques de estructura y se utilizan para muros de contención, revestimientos de canales, fortalecimiento de riberas, para la filtración de sedimentos de pequeñas presas y también se utilizan para controlar inundaciones o para la conservación del suelo ante la erosión hídrica.

En su forma más contemporánea se utilizan para la realización de fachadas o como un nuevo recurso decorativo.
Los muros realizados con gaviones presentan una elevada resistencia, puesto que al ser totalmente permeables alivian las tensiones que se acumulan en los muros tradicionales. Asimismo debido a su gran flexibilidad, soportan movimientos y asientos diferenciales sin pérdida de eficiencia.
Los gaviones surgieron en el año 1893 en la ciudad de Bolonia, Italia, para reparar la rotura de un embalse sobre el río Reno y luego su uso se fue extendiendo hacia el resto del mundo.

Hoy las posibilidades son muy variadas y el material con que se construyen está relacionado al destino que tengan.
Los gaviones otorgan calidad a las obras ya que presentan un acabado perfecto. Son estructura sin deformaciones, admiten la construcción de superficies redondeadas y en algunos casos inclusive, para la construcción de escaleras.
Se pueden rellenar con piedra, ladrillos o cualquier otro material rígido. La trama de la malla a utilizar va a depender de la granulometría del material y la forma de atado y soldado, de acuerdo a los esfuerzos a los que vayan a ser sometidos.






