“Cuando el paisaje es tan imponente no queda otra opción que respetarlo y esto fue lo que sucedió, le permitimos ingresar por cada abertura y es así como definió a cada ambiente, por que hasta los espacios no tan importantes tienen su toque especial, su porción de paisaje, su pedacito de cielo.
El lote donde se encuentra plasmada la vivienda está rodeada de vegetación, sierras y un dique magnífico que hacen que las visuales sean únicas, las ventanas se transformen en cuadros y las paredes sobren.
Se trata de una vivienda unifamiliar de 350 m2 en total, ubicada frente el dique de la Florida, donde la premisa más importante era la integración del exterior con el interior. Esta se ubica en la parte trasera del terreno, dejando el parque y la piscina al ingreso, logrando así una continuidad visual de aguas y permitiendo que el exterior sea parte de esa importante galería que es la articulación de los espacios sociales y el afuera.

En planta alta se encuentran los dormitorios que no se privan del paisaje, conectados por amplias terrazas donde se pueden apreciar un sin fin de amaneceres y ocasos.”
Así describe la arquitecta Eva Morales, autora del diseño de esta vivienda.
Hay muchos diseños que respetan el principio de simplicidad, pero sólo unos pocos logran impresionar con él. Aquí encontramos un buen ejemplo.

Cuidadosamente diseñada, con su sencilla geometría, con un exterior de color blanco, moderno y minimalista y adaptada a las irregularidades del terreno, la construcción tiene un fuerte impacto en el espectador.
La posición, la orientación y la altura de la casa la hacen casi invisible desde en ingreso al predio. mientras que se abre completamente hacia el lago. Esta composición reduce el impacto del volumen del edificio sobre el medio natural, ya que la totalidad de la vivienda solo se percibe en el frente.
La sorprendente simplicidad de la casa se logra mediante un exterior geométrico y limpio y un interior minimalista blanco utilizado para ampliar visualmente los espacios.

Un papel importante juega la iluminación tanto exterior como interior. Las luces y sombras se mezclan armónicamente añadiendo una sensación de solidez y se percibe la inclinación de la arquitecta hacia un interesante desarrollo horizontal.
Las superficies acristaladas ocupan toda la altura de los muros reforzando la penetración visual y elimina los límites entre el interior y el exterior. Los ocupantes están plenamente en contacto con la naturaleza y los cambios de la luz natural.
La geometría llamativa y exquisita describe no sólo el exterior, sino también el mobiliario y la decoración interior.

El buen gusto y la planificación impecable contribuyen a la imagen de esta casa.



