En la localidad del mismo nombre, ubicada a 110 kilómetros de San Luis capital, se encuentra el templo de San José del Morro, considerado como el más antiguo de la Provincia de San Luis. El Patrono de la misma es el Patriarca San José.
La Iglesia de San José del Morro y el Museo de Arte Religioso son testimonios arquitectónicos que resguardan la historia, la cultura y la identidad de este pueblo.
Este valioso edificio, junto al Museo contiguo se ubica en el centro del pueblo, frente a la plaza. Su construcción se establece en la segunda mitad del siglo XVIII, presumiblemente antes de 1750.

En 1981 por su riqueza histórica, la Iglesia es declarada Monumento Histórico Nacional, por Decreto de la Comisión Nacional de Monumentos Históricos del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, no solo por su arquitectura sino además porque fue escenario de grandes acontecimientos históricos. Mediante Ordenanza Nº 12-MSJM-2002 fue declarada “Área Histórica – Cultural Bajo Protección Municipal.
San José del Morro fue posta en el Camino Real que enlazaba el Virreinato del Río de La Plata con la Capitanía de Chile. Dicho recorrido llegaba a la Provincia por la posta del Portezuelo, luego se dirigía a la posta del Morro, continuando al Oeste del Río Quinto dirigiéndose hacia San Luis. Luego seguía hacia oeste para llegar a Los Andes y cruzar a Chile. En el año 1775 se establece el primer fortín en el pueblo para la defensa de los ataques de los indios ranqueles.
Hacia el 1796 nace, a 4 kilómetros, en la Estancia Los Nogales, el General Juan Esteban Pedernera, ilustre vecino que participó de todas la Campañas de los ejércitos del General San Martín.

Fue elegido gobernador de la Provincia y luego Vicepresidente de la Nación; ocupando la Presidencia de la Nación por unos días luego de la Batalla de Pavón. Fue el primer sanluiseño en llegar a la Presidencia de la República y fallece en febrero de 1886, siendo el militar más antiguo y de más alta graduación del Ejercito Argentino.
Como era tradición en la época, el pueblo se construyó alrededor de la histórica Iglesia de San José del Morro. La comunidad se fue estableciendo junto a la iglesia, construida en la segunda mitad del siglo XVIII por Pablo Suárez.
Un malón atacó la población y provocó estragos en el edificio de la Iglesia por lo cual debió ser restaurada en el año 1841.

El detalle particular y propio de la época es que aún subsiste la estructura del techo con la tirantería de madera dura, atada con tientos de cuero crudo como sostén de la cubierta.
Su arquitectura es muy modesta, como todas las capillas de la zona: posee una torre campanario y una sola nave y también se construyó un museo en el lado derecho.
En la Iglesia están presentes las típicas características estilísticas formales y la austeridad decorativa del estilo colonial. Entre las primeras, la utilización de molduras en los marcos de las puertas, del hierro para los barrotes de las ventanas y los muros blancos con nichos profundos donde se ubicaban las ventanas y puertas.
Era una arquitectura homogénea, pesada, donde se evidencia la estructura de los contrafuertes que sostienen los muros y techo.
La planta de la iglesia es nave única, de cabecera plana y con la torre a los pies.
La fachada está bien trazada. Tiene un vano rectangular orillado por moldura y flanqueado por parejas de pilastras que señala el ingreso. A lo largo de las fachadas laterales de la nave destacan los sólidos contrafuertes.
En cuanto a la traza de la torre se puede decir que es un tipo de campanario muy frecuente de la época. Está resuelto con un prisma de base cuadrada y está constituido por la superposición de tres cuerpos de mampostería con pilastras y arcos de medio punto y molduradas horizontales. Está cerrado con una hermosa cúpula semiesférica.
El Museo Religioso, Autóctono y Regional de San José del Morro, se encuentra frente a la plaza principal, contiguo a la Iglesia. Posee una sola sala dedicada a la historia regional.
Se exponen piezas religiosas que sirvieron de actividades eclesiásticas entre 1650 y 1700, como una colección de cálices y prendas del Cura Brochero. También alberga importantes testimonios de la historia, como una carta del General San Martín y utensilios de trabajo.



