Una historia Arquitectura de India

Cuevas de Ajanta

Cuevas de Ajanta

Escondida en las colinas del noroeste de la India, a unas 200 millas de las concurridas calles de Bombai, emerge una magnífica joya del arte y la religión: las cuevas de Ajanta.

Cortadas en la cara de una montaña, estas cuevas forman una herradura alrededor del río Wangorah, sirvieron como un centro religioso extremadamente importante de los imperios de la India central y aunque están ubicadas en un cañón de difícil acceso, reflejaban su desarrollo político y social.

Las cuevas de Ajanta datan del siglo II a.C. al 650 d.C y fueron descubiertas por casualidad en 1819, convirtiéndose en un ícono del antiguo arte indio y han influido en artistas y estilos posteriores.

Cuevas de Ajanta

El complejo consta de treinta cuevas, cada una dedicada a la vida del Buda. Cinco de las cuevas son chaityas (salas de oración), mientras que otras son viharas (moradas) y cada una está llena de esculturas, murales y pinturas en el techo. Aunque gran parte de este sitio se ha derrumbado, lo que queda en Ajanta ha permitido dar a conocer a las tradiciones artísticas de la antigua India.

Las cámaras de las cuevas no eran solo huecos ásperos: los picapedreros construían interiores enteros con columnas, puertas y ventanas arqueadas ahuecando la roca sólida. Las columnas de hasta 6 metros de altura, paredes y techos estaban decorados con bajorrelieves asombrosos y a menudo las paredes planas estaban cubiertas de coloridos y hermosos murales.

Los trabajos comenzaron desde arriba hacia abajo hasta llegar al nivel del piso. El trabajo básico se realizó con puntas afiladas y luego la cara del acantilado fue nivelada con martillo y cincel. Este duro trabajo se realizó con una gran precisión. Los espacios más grandes sin soportes alcanzan 21 x 15 metros, pero, si se tiene en cuenta los apoyos y pasillos son significativamente más grandes: los antiguos canteros tenían bastante buen conocimiento de ingeniería estructural y con gran habilidad planearon el uso de dinteles y columnas para crear construcciones duraderas. Las técnicas de pintura en Ajanta son similares a la técnica del fresco europeo. La principal diferencia es que la capa de yeso estaba seca cuando se pintó. Primero, se colocó un yeso de arcilla, estiércol de vaca y cáscaras de arroz contra las paredes de la cueva. Luego se cubrió con jugo de limón para crear una superficie de trabajo suave. Luego se agregaron los contornos oscuros de las figuras, seguidas de una paleta de solo seis colores. Los pigmentos que utilizaron los artistas provienen de recursos naturales como ocre rojo y amarillo, malaquita verde triturada, lapislázuli azul, etc.

Cuevas de Ajanta

Entre todas las cuevas se destacan las que representan las reencarnaciones de Buda llamadas Jataka y episodios de su vida; las más célebres corresponden a las del llamado Ciclo de Ajanta realizadas durante el apogeo del arte Gupta y la época postgupta, comparándose al Siglo de Oro de Pericles por su magnificiencia y esplendor.

Hoy, las cuevas de Ajanta siguen siendo uno de los sitios de arquitectura más visitados de la India. Son una representación viva de uno de los estilos artísticos más importantes del arte universal y de la historia de la India.

El célebre complejo monumental llamado en marathí: अजिंठा-वेरूळचीलेणी, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983.

Cuevas de Ajanta
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Este artículo se publicó en la edición 51 de Vivir Urbano. Leer la edición completa