El concepto “Visión Zero” nació en Suecia en 1994. Fue el marco de seguridad vial más ambicioso jamás implementado, estableciendo el objetivo de cero muertes o lesiones graves en las carreteras suecas. Visión Zero se basó en el enfoque de “Sistema seguro”, una metodología que reconoce que los seres humanos cometen errores y los diseñadores de carreteras, planificadores de transporte y asesores de políticas deben tener esto en cuenta. La gestión tradicional de la seguridad vial se ha esforzado mucho en la prevención de accidentes teniendo como objetivo intentar crear el ser humano perfecto que siempre haga lo correcto en todas las situaciones. Si ocurre un accidente, casi siempre se puede culpar al usuario de la vía.
Al contrario, Vision Zero es una postura ética que establece que no es aceptable que los errores humanos tengan consecuencias fatales. Es un cambio de modelo, en el que la responsabilidad última de la seguridad vial pasa del usuario individual de la carretera a quienes diseñan el sistema de transporte, por ejemplo, los órganos de gestión de carreteras, los fabricantes de vehículos, los legisladores, los operadores de transporte comercial, la policía, autoridades y otros. La responsabilidad del usuario de la vía es cumplir con las leyes y regulaciones.
Entonces, en lugar de intentar evitar que sucedan, la idea es buscar soluciones y cambiar el sistema de tránsito para que los accidentes no tengan consecuencias graves y para esto es fundamental que las carreteras y los vehículos se adapten a las capacidades de las personas que los utilizan.
Visión Zero considera que “cero es el único número aceptable de muertes dentro de un sistema de transporte”, y que si los humanos fallan, el diseño no debería. Los diseñadores de sistemas son responsables del diseño, operación y uso del sistema de transporte y por lo tanto, son responsables del nivel de seguridad dentro de todo el sistema. Los usuarios de la carretera son responsables de seguir las reglas del sistema de transporte por carretera establecidas por sus diseñadores. Considera fundamental la colaboración entre varios niveles de gobierno, servicios públicos, sectores privados y otros administradores de carreteras para una implementación exitosa como así también la cooperación de la policía, la salud, los usuarios de las carreteras y la sociedad en general.
Se destacan cuatro áreas claves:
1. Administrar la velocidad es una prioridad máxima. Los responsables políticos deben estar de acuerdo en que gestionar la velocidad es la prioridad número uno para mejorar la seguridad. Los límites de velocidad se establecen según la importancia de la carretera, el tipo de usuarios y la combinación de usuarios en una carretera en particular para reducir el impacto de cualquier accidente.
2. La clave del éxito es el diseño de calles. Un tema fundamental es el alto nivel de atención hacia el rediseño del trazado físico de las calles para seguridad de todos los usuarios. Si bien los detalles pueden diferir, todos los planificadores destacan la necesidad de invertir en un diseño de calles más seguras. Las opciones incluyen la adición de más rotondas para ralentizar el tráfico en intersecciones y una mayor necesidad de separación entre automóviles, peatones y bicicletas en las carreteras con mayor volumen de tráfico.
3. Compromiso con el sector privado. Lo interesante de notar es la relación entre el sector público gubernamental y privado en relación a la seguridad vial. En numerosos países hay mucho debate e inversión por parte de las compañías de automóviles, de seguros y otras corporaciones del sector privado relacionadas.
4. Inversión en Ingeniería, Educación y Ejecución. Si bien educar a la comunidad sobre la seguridad vial es importante, al igual que la aplicación de la ley, estos esfuerzos no han recibido la misma prioridad que el diseño de calles en lo que respecta a la seguridad vial. El impacto de la educación es particularmente difícil de evaluar, ya que no es tan claro como la gestión de la velocidad y los cambios en el diseño de las calles.
Según el profesor Claus Tingvall, uno de los arquitectos diseñador de la política sueca Visión Zero, dice «si toma una central nuclear, la aviación, o sistema ferroviario, todos se basan en la idea de que son operados por personas que pueden cometer un error”. El mismo debería ocurrir en el diseño de las carreteras, donde la tranquilidad del tráfico, los cruces peatonales, las zonas peatonales bien marcadas y los carriles para bicicletas separados pueden ayudar a minimizar las consecuencias de un error. Según la filosofía de Vision Zero, “En cada situación, una persona puede fallar. El sistema de carreteras no debería”.
Nadie dice que será rápido o fácil. Pero nadie debería decir que es imposible o inútil. Es posible lograr cero muertes por accidentes de tránsito y hay ejemplos claros de cómo hacerlo.



