La arquitectura vegetal también conocida como arquitectura natural o arquitectura viva, es la práctica de crear estructuras con árboles vivos y otras plantas leñosas. Emplea la capacidad de autoinjerto que tienen algunas especies para generar diversas formas. Al mismo tiempo es un desafío para la arquitectura y un llamado a la acción para la sociedad civil.
Los árboles en construcciónes no sólo proporcionan madera, también pueden aprovecharse sin necesidad de cortarlos.
El término Baubotanik, Living Plant Construction en inglés, se refiere a un nuevo tipo de arquitectura que permite que los árboles sigan creciendo cuando se unen a estructuras de acero temporales.

La arquitectura viva se ocupa de nuevas tipologías de edificios que redefinen la relación entre el interior y el exterior, la ciudad y el paisaje, la naturaleza y la cultura. En el pasado, la ciudad estaba separada de la naturaleza salvaje circundante, posteriormente, los árboles entraron en la ciudad y ésta se expandió hacia el campo.
La antigüa dispersión de arquitectura y naturaleza ahora se lleva a una fusión en la que los edificios y los árboles conforman una sola unidad.
Los arquitectos que utilizan plantas vivas no rechazan en absoluto los materiales convencionales, todo lo contrario. Las estructuras son mezclas donde el acero y los árboles se complementan. Como los árboles jóvenes, naturalmente, no pueden soportar las cargas requeridas por las estructuras, un andamio de acero asume el papel de soporte hasta que los árboles hayan alcanzado el tamaño y la resistencia requeridos. Con el tiempo, a medida que las plantas adquieren suficiente resistencia y estabilidad, los andamios de acero temporales se retiran gradualmente.

Los árboles crecen en la estructura y la forma en que lo hacen, se calcula previamente. “En general, se realizan dos cálculos, uno sobre la base de la construcción de acero y otro que tiene en cuenta el grosor del árbol necesario para soportar la carga. Los cálculos también tienen en cuenta la carga adicional del viento y la estabilidad del árbol, que debe comprobarse de forma regular, como se hace con cualquier árbol urbano.” dice Oliver Storz, investigador del Instituto de Teoría y Diseño Arquitectónico (IGMA) de la Universidad de Stuttgart.
Este enfoque hace que los arquitectos dependan deliberadamente de los procesos de crecimiento intentando demostrar que es posible lidiar con las incertidumbres asociadas con el uso de estructuras vivas.
El mantenimiento y la poda de árboles ayudan a convertir en realidad el uso de plantas vivas para la construcción y se busca contribuir a la mejora de la biodiversidad con especies de plantas nativas mejor adaptadas al medio.

El desarrollo de la arquitectura viva jugará un papel importante en la transición hacia un mundo más armonioso donde las construcciones respeten la naturaleza y las personas. Sin embargo, la arquitectura viva debe usarse en combinación con la arquitectura tradicional, ya que una casa completamente viva todavía necesita prototipos y experimentación para ser económicamente rentable.
Vivir junto a la naturaleza sin dañarla y reducir el impacto al mínimo de manera sostenible es una visión compartida por la mayoría de las personas.
Naturalmente, siempre hay un riesgo con los edificios vivos, porque todo lo que vive puede morir. Pero, cuanto más se orienta el diseño arquitectónico hacia el patrón de crecimiento natural de las plantas, más se favorece al medio ambiente.
EL objetivo es explorar precisamente estos patrones de crecimiento de plantas y desarrollar nuevos conceptos y estrategias para la arquitectura verde. En el futuro, el número de los que comparten esta visión crecerá rápidamente con la investigación de los edificios vivos hasta que se convierta en la principal arquitectura del futuro.



