El micelio es un material de construcción totalmente natural desarrollado a partir de la estructura de la raíz de hongos y setas. Éstos, desarrollan filamentos fúngicos (hifas) que se ramifican y construyen estructuras, que en su conjunto, conforman lo que conocemos como Micelio.
La particularidad de estos filamentos pluricelulares capaces de vivir en simbiosis con todo el ecosistema, es su rápido crecimiento (hasta 1mm por hora). Son un enorme filtro que elimina toxinas haciendo una limpieza profunda del suelo y al ser una red densa, también es capaz de trasladar los nutrientes de una parte del suelo a otra, reequilibrando el nivel de nutrientes del propio suelo en beneficio de las plantas presentes. Material 100% biodegradable y con la particularidad de descomponer hidrocarburos pesados, puede ayudar a limpiar los derrames de petróleo, el suelo tóxico en los sitios industriales y las vías fluviales contaminadas.
El micelio se cultiva dentro de un sustrato, se toma un producto y se lo inocula con micelio, y el resto lo hace la naturaleza. Se puede estimular el micelio para que crezca alrededor de otros materiales naturales, como paja molida, tallos o cáscaras de semillas, caña de azúcar o astillas de madera. Si se moldea puede adoptar distintas formas, como es el caso de los ladrillos, que se inoculan, se deja crecer el micelio y luego se secan al aire resultando ladrillos ligeros y fuertes.

La ciencia ha comprendido su potencial y actualmente se están desarrollando investigaciones tal es el caso del hongo de Chernobyl que absorbe radiación y la transforma en energía química de forma análoga a la fotosíntesis.
Es sorprendente el ataúd diseñado por la Universidad de Delft, un ataúd hecho completamente de micelio. Sin piezas de madera, tela, metal o plástico. Cuando un cuerpo está enterrado en un ataúd de micelio, el micelio se pone a trabajar rápidamente, descomponiendo el cuerpo y reciclándolo en el suelo como nutrientes.
En el mundo de la moda también se utiliza la piel de micelio como reemplazo del cuero y se ha aplicado a vestimentas, zapatos y carteras con resultados asombrosos. El cuero de micelio coincide con la resistencia y durabilidad del cuero de vaca.
No menor es su uso en materiales de envasado y embalaje. El producto se cultiva en lugar de fabricarse con subproductos del petróleo. Y una vez utilizado, se convierte en abono en lugar de ir a la basura. Más que interesante son las investigaciones sobre su uso en impresión 3D, las computadoras fúngicas que investiga el Reino Unido o su potencial como biosensor.
Sus inagotables aplicaciones, su versatilidad y su rápido crecimiento y biodegradabilidad, hacen que hasta la Nasa lo haya elegido como solución sustentable para sus casas en Marte.
Ya en 2014 se construyó en Nueva York el Hy Fi mushroom tower, The Living ganó el concurso MOMA PS1 para jóvenes arquitectos y fue realizado con ladrillos con sustrato de tallos de maíz y micelio.
El Growing Pavillion, (2019) un edificio en los Países Bajos que limpia el aire a medida que crece el hongo.El resultado es un producto fuerte y ligero, que absorbe los golpes, retarda el fuego y es aislante. El micelio ayuda al medio ambiente; a medida que crece, captura el doble de su peso en dióxido de carbono.
Además de ladrillos, se ha desarrollado una gran variedad de productos para la construcción como revestimientos, paneles aislantes estructurales, tejas y paneles acústicos.
Estos materiales son resistentes al fuego y funcionan de manera similar a los materiales sintéticos tradicionales.
Sin duda estamos frente al gran desafío que genera la contaminación del aire, el calentamiento global y los desechos contaminantes.
Los materiales, como columna vertebral de la industria de la construcción, juegan un papel fundamental en este cambio. El enfoque actual de la producción, la utilización y la eliminación deben mutar necesariamente a producción, aprovechamiento, reciclaje y reutilización.



