Las tejas solares son una solución para afrontar los aumentos de precios de la electricidad. Cada vez más consumidores deciden optar por el autoconsumo y el uso de tejas solares puede ser la forma más sencilla de producir su propia electricidad y contribuir de forma importante con el cuidado del medio ambiente.
La propuesta combina las ventajas de las tejas convencionales y además, mejora el aislamiento y genera energía limpia con altos rendimientos energéticos. Esto también aplica a la impermeabilidad, la flexión y la resistencia al viento y al granizo.
La teja solar se puede usar en cualquier tipo de instalación urbana o aisladas de la red eléctrica.
La instalación es rápida y sencilla. Los paneles fotovoltaicos tradicionales se montan sobre la cubierta existente representando una doble carga mientras que la teja es una cubierta en si misma, permitiendo aligerar el peso sobre las cubiertas.
Son adecuadas para cualquier techo tradicional con una inclinación de 5° a 60° y sus uniones son totalmente herméticas.
El funcionamiento es exactamente igual que los paneles solares estándar pero en realidad es una placa fotovoltaica dotada de una capa cerámica con nanopartículas metálicas que reduce la radiación infrarroja. Las tejas solares individuales se unen en serie para formar un sistema que se incorpora totalmente al techo del edificio.
De cada teja sobresalen dos conectores que están unidos con las tejas adyacentes y conectados en cadena a optimizadores.
Estos están ubicados en el interior del techo y están conectados a un inversor.
Se pueden cambiar individualmente sin afectar al conjunto de la instalación y almacenar la energía en baterías y en algunos países, se puede vender el excedente de electricidad, recuperando parte de la inversión.
Las tejas solares son la solución óptima para la integración arquitectónica. Su uso permite mejorar significativamente las prestaciones estéticas de una instalación fotovoltaica tradicional.
Las tejas solares presentan desventajas en comparación con los paneles solares.
Aún el rendimiento es menor que el de los paneles, el período de recuperación de la inversión sigue siendo más largo y la rentabilidad es menor. En ambos casos la inversión inicial es cara, aunque se amortiza con el tiempo.
Las tejas solares tienen un largo camino por recorrer. Hay variedad de opciones para empezar a generar energía limpia mejorando la estética de la vivienda.



