El hacinamiento es una de las dimensiones de mayor interés para analizar el déficit cualitativo habitacional en la Argentina. La falta de privacidad y de libre circulación pueden provocar mayor nivel de estrés, alteraciones en la salud física, desarrollo mental y emocional de los niños/as, adolescentes, adultos y personas mayores (LENTINI, PALERO, 1997). Hogares sin espacios propios para dormir, espacios de uso social coexistente con el uso privado o adultos conviviendo en espacios de uso privado con menores, pueden conllevar violencia y abuso familiar, especialmente hacia mujeres y niños (CORRAL VERDUGO, 2011).
El análisis de la conformación de los hogares a partir de las relaciones conyugales es fundamental para comprender dinámicas habitacionales y su transformación a lo largo del tiempo. Estas relaciones son un indicador de la estructura del hogar. La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) realiza la clasificación de la relación conyugal en Unidos/as, Casados/as, Separado/a o Divorciado, Viudo/a y Soltero/a. A su vez estudia la variable de jefatura de hogar y permite dimensionar las transformaciones sociales en torno a la igualdad de género.
Entender la relación entre hogares hacinados y estructura del hogar permite diferenciar sectores con mayor vulnerabilidad en términos habitacionales actuales y estimar tendencias futuras. Tomando las variables de cantidad de hogares hacinados sobre el total de hogares y discriminando porcentajes parciales según la relación conyugal observamos que, en términos relativos por categoría, los hogares con jefatura femenina presentan en todos los casos un porcentaje superior de hacinamiento. Sin embargo, cabe destacar que en términos generales el hacinamiento es mayor en hogares con jefatura masculina ya que en términos absolutos por categoría presentan mayor cantidad de casos.
Si bien la tendencia es hacia la paridad de género en cuanto a la jefatura de hogar, las mujeres asumen la jefatura en hogares monoparentales. En cambio, en Hogares con Jefes/as Casados/as o unidos/as, aún prevalece el rol masculino de jefes de hogar.
En la categoría de Separados/as o Divorciados/as y Solteros/as se observa la mayor cantidad de mujeres conformando Hogares monoparentales con Hijos/as a cargo.
Si bien se observa una tendencia a la disminución de hogares hacinados en la totalidad de los casos, es interesante este resultado, ya que manifiesta características particulares en cuanto al género de la jefatura, más allá de la cantidad total.



