La Comisión de Urbanismo de la Regional Capital del Colegio de Arquitectos organizó seminarios para analizar las principales problemáticas urbanas de San Luis. En estos encuentros participaron expertos de diversas disciplinas y se promovió el debate público con el objetivo de proponer soluciones a los desafíos urbanos actuales.
Se destacó que los problemas de la ciudad reflejan una “enfermedad” más profunda, y su solución requiere equipos interdisciplinarios y la participación comunitaria.
Como propuesta central, se planteó la creación de un Instituto de Urbanismo independiente que desarrolle herramientas adaptadas al contexto actual, estableciendo reglas claras y flexibles para abordar la complejidad urbana de manera estratégica.
Con 430 años de historia, San Luis muestra una evolución desordenada y fragmentada que carece de identidad urbana consolidada.
Su futuro depende de definir un modelo de ciudad que combine su historia, idiosincrasia, los flujos actuales y la resolución de problemas.
El Código de Planeamiento Urbano de 1977 no responde las necesidades actuales de una ciudad que ha pasado de 50.416 habitantes en 1970 a 298.414 en 2022. Aunque hubo intentos de modificarlo y/o actualizarlo, las “flexibilizaciones” locales han desordenado la estructura original. Se identificó que aún persisten problemas como uso ineficiente del suelo, lotes vacíos en el centro y desarrollos periféricos no regulados.
Se necesita de manera imperativa un nuevo código urbanístico que contemple un planeamiento eficiente y un modelo sostenible que optimice recursos, mejore la compacidad de la trama urbana y refleje la identidad local.
Se deben respetar las categorías del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos y proteger los recursos naturales.
San Luis tiene un índice de espacio verde de 4 m² /hab., muy por debajo de los 9 m² recomendados por la OMS. Es necesario duplicar esta cifra, crear redes verdes conectadas, mejorar la calidad de los espacios públicos existentes.
La red de distribución de agua potable, cubre solo el 36% de la zona urbana. Es urgente modernizar la red, planificar el mantenimiento y reducir pérdidas en diques y acueductos.
En síntesis, la creación de un Instituto de Urbanismo, la actualización del Código Urbanístico y una gestión eficiente de los recursos son pasos fundamentales para garantizar un desarrollo sostenible que mejore la calidad de vida y preserve los recursos para las futuras generaciones.



