Una obra DLM Estudio

Habitar el paisaje

Habitar el paisaje

La vivienda se implanta en un entorno natural boscoso y establece con él un vínculo de integración visual y material. El diseño busca alcanzar un equilibrio entre simplicidad formal y riqueza espacial y evita todo gesto monumental. Sus proporciones, modulación y manera en que articula las funciones son coherentes con una lógica doméstica y a escala humana. La volumetría se organiza a partir de dos prismas simples de techos a dos aguas, dispuestos de forma paralela y conectados por un volumen central de menor escala, generando una composición que remite a la arquitectura local pero, reinterpretada desde una mirada contemporánea. El proyecto enfatiza la honestidad constructiva: madera, vidrio y metal tratados sin artificios. La envolvente actúa como piel climática y estética a la vez, respondiendo tanto al paisaje como al habitar. De madera clara natural y superficies oscuras opacas, genera contrastes que acentúan la lectura geométrica sin perder la calidez. El uso de cielorrasos inclinados potencia la verticalidad de los volúmenes. El interior privilegia la continuidad visual y la entrada de luz natural. La apertura de grandes paños vidriados establece una conexión directa con el paisaje, borrando los límites entre el interior y la naturaleza que la rodea. La orientación de las aberturas y la disposición del equipamiento muestran una cuidadosa lectura del sitio, optimizando las visuales y el asoleamiento. La vivienda se percibe así como un refugio sereno, introspectivo y a la vez permeable, capaz de dialogar con su entorno sin imponerse. Cada decisión se alinea con el confort, la belleza y la permanencia y se inscribe en una línea proyectual que combina racionalidad y sensibilidad, con un lenguaje simple pero profundamente expresivo. Desde los materiales hasta las proporciones, cada decisión de diseño responde a una búsqueda de construir de forma sobria, atemporal y sensible. Esta arquitectura no busca destacarse, sino apropiarse del paisaje con respeto, apelando a la belleza, profundamente ligada a la experiencia cotidiana de vivir.

Habitar el paisaje
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Este artículo se publicó en la edición 89 de Vivir Urbano. Leer la edición completa