Soluciones Manos a la obra - Piso flotente

Belleza en cada paso

Belleza en cada paso

La instalación de un piso flotante es un proceso relativamente sencillo, pero que requiere precisión y cuidado para lograr un resultado duradero y estéticamente impecable. Se llama flotante porque es un sistema que evita el uso de clavos, tornillos o adhesivos.

Los pisos flotantes se fabrican con láminas de 7 a 12 mm de espesor y base de HDF o MDF de alta densidad. Su resistencia se clasifica por uso residencial o comercial.

La manta aislante, de entre 2 y 5 mm, mejora el confort acústico y térmico.

La superficie donde se vaya a intalar el piso debe estar perfectamente nivelada y limpia. Luego se deben retirar los zócalos.

Posteriormente se extiende la manta, que actúa como barrera de vapor, protegiendo al nuevo piso de la humedad. Este paso es clave para prolongar la vida útil del material.

Con la superficie lista, comienza el armado. Las tablas se colocan de manera trabada. En la pared que seleccionó, (generalmente la opuesta a la entrada de la habitación), instale de izquierda a derecha la primera fila. Asegúrese de ubicar el lado acabado hacia arriba y el lado de la muesca más corta hacia la pared y avance fila por fila, cuidando que las juntas entre piezas no coincidan en líneas rectas, y así lograr mayor firmeza.

Deje una junta perimetral de apoximadamente 8mm entre el piso y las paredes para permitir que el material se dilate o contraiga.

Verifique que la primera línea que está contra la pared este totalmente recta, no importa si tiene que separarla o acercarla un poco a la pared; luego instale la segunda pieza de la fila, controlando el encastre y asegurándola a la primera, con un martillo de goma.

Para la última fila necesitará medir el espacio disponible. Corte la tabla a medida para lograr un ajuste perfecto.

Una vez cubierta toda la superficie, se colocan los zócalos, que ocultan las juntas de dilatación y sellan el perímetro, aportando una terminación prolija.

Las piezas de transición se instalan donde se une el nuevo piso con los pisos antiguos.

Si el espacio no es perfectamente cuadrado, comience por la pared más recta; así, no tendrá problemas al avanzar en la instalación.

La colocación es limpia, rápida y el resultado final es un piso firme, cálido y visualmente atractivo.

Este artículo se publicó en la edición 90 de Vivir Urbano. Leer la edición completa