Una mirada Columna Leiva

Ya no es el mismo cuadro

Ya no es el mismo cuadro

Hace tiempo mi psicólogo me dio la noticia de la mudanza de su consultorio. Luego de la primera sesión en el nuevo espacio, lo sorpresivo es que pasó a ser una mala vivencia para mí.

El consultorio nuevo es más chico, un poco frío por los colores de las paredes, contra las cuales él insiste en colocar repisas llenas de libros.

No hay ventana. Unos pequeños ladrillos de vidrio se asoman por encima de un diván que no es el mismo, al lado de un cuadro que no es el mismo, enfrente de un sillón y una lámpara que parece, sobrevivieron al cambio. Pero el cuadro al que miraba cuando esperaba una respuesta, ya no es el mismo.

Como si me hubiese apropiado de la arquitectura del consultorio anterior, camino hacia salida sintiéndome ajena a esos muros nuevos.

La arquitectura que habitamos nos construye. Sus dimensiones y proporciones espaciales, la disposición de su equipamiento, los colores y su relación con la luz. Cada detalle que arma el espacio nos hace sentir, nos hace querer estar; y a los espacios nuevos hay que conquistarlos, con herramientas técnicas y con paciencia.

Ya existen ramas de nuestra profesión, como la Neuro arquitectura o la Psicología del espacio, que nos brindan herramientas inteligentes para el bienestar de los usuarios.

Leyendo artículos relacionados encontré la frase “estímulo arquitectónico” y me pareció interesante guardarla como parte de los Favoritos a la hora de proyectar.

Estímulos como premisas de diseño que nos ayuden a moldear el comportamiento, la salud y el humor de quienes harán uso de esos espacios; estímulos que nos ayuden a conquistar un espacio nuevo, luego de una mudanza, o para un “nuevo consultorio”.

Abrir una ventana nueva, el cambio de pisos, una lámpara en la esquina, macetas en una biblioteca, o ese cuadro en otra pared…

Estímulo es igual a cambio.

Si el espacio cambia, a veces, nosotros también.

PD. Buscá compartir tiempo con un arquitecto. Tiene ilusiones, es soñador. Cree que un espacio, que ideas y poesías construidas, pueden cambiar el mundo.

Este artículo se publicó en la edición 91 de Vivir Urbano. Leer la edición completa