Una historia Entrevista a María Eugenia Bustos y Anello (Mauge)

La huella como lenguaje

La huella como lenguaje

Diseñadora gráfica, docente de arte y artista visual enfocada en el grabado, Mauge Bustos y Anello, desarrolla una obra donde la materia, la textura y el proceso ocupan un lugar central. Desde la xilografía y la experimentación gráfica contemporánea, su trabajo construye un diálogo entre naturaleza, memoria y experiencia sensible.

¿Cómo comenzó tu vínculo con el arte?

Desde muy chica pasaba largas horas dibujando. Era un espacio completamente natural para mí. Cuando llegó el momento de elegir una carrera, no dudé en estudiar Diseño Gráfico en Córdoba. Con el tiempo empecé a acercarme a aquello que silenciosamente siempre había llamado mi atención: el grabado, que hoy es el lenguaje que más me apasiona.

¿Cómo descubriste el grabado?

Desde pequeña, en el taller de mi tío Alejandro Viaña, profesor de grabado en Bellas Artes. Me fascinaba observar sus trabajos, las tintas, las matrices y los procesos. Creo que ese primer contacto dejó una huella muy fuerte en mí.

La huella como lenguaje

Trabajás principalmente con xilografía. ¿Qué encontrás en esa técnica?

La xilografía es el lugar donde más conecto conmigo. Tallar la madera es casi meditativo. Cada trazo con la gubia y cada viruta que se desprende generan un diálogo íntimo entre la madera y lo que empieza a aparecer desde ella. También disfruto combinar técnicas como esténcil, gofrado, grabado en tetrapack y actualmente explorar aguafuerte, litografía sobre poliéster y moku hanga. Me interesa mucho experimentar y expandir las posibilidades del lenguaje gráfico.

¿Qué es lo que más te atrae del grabado?

Todo el proceso. Me interesa construir una imagen sin verla completamente hasta el final. La impresión aparece como un coronamiento de ese recorrido y muchas veces el resultado no es exactamente el que imaginábamos. El grabado sorprende, cuestiona y emociona. Siempre devuelve algo inesperado.

Tu obra se mueve entre figuración y abstracción. ¿Cómo fue esa evolución?

Tuve una etapa muy figurativa y con el tiempo fui entendiendo la abstracción como una forma de decir más allá de la literalidad de la imagen. Hoy me interesa ese cruce entre figuración y abstracción. La naturaleza aparece constantemente en mi trabajo como espejo de emociones y estados internos. También las texturas, la piel y los viajes como experiencias transformadoras.

¿Cómo es tu relación con el taller?

Mi taller es mi espacio más íntimo. Entrar ahí es conectar con mi lado creativo, pero también con mis pensamientos y estados más profundos. Trabajo a partir de bocetos, fotografías y registros que realizo durante los viajes o la observación de la naturaleza.

¿En qué momento creativo te encontrás actualmente?

Estoy desarrollando un nuevo cuerpo de obra que vengo pensando desde hace tiempo. Continúo formándome en técnicas de grabado y capacitándome en Curaduría y Mercado del Arte, mientras colaboro en la gestión de Galería Calle.

Este artículo se publicó en la edición 93 de Vivir Urbano. Leer la edición completa