Cuando se habla de diseño e interiorismo no podemos olvidarnos de su aliada principal: La Iluminación.
Ya es sabido que la iluminación impacta sobre el comportamiento y las decisiones del consumidor.
Investigadores en neurociencia han estudiado el impacto de la intensidad y de la temperatura del color de la luz sobre el estado anímico y las emociones humanas. Demuestran que las emociones sean positivas o negativas pueden ser también más intensas con una iluminación más brillante, mientras que una iluminación más baja suavizaría esas emociones. A mayor temperatura de color de nuestras fuentes luminosas, mayor estimulación se produce en nuestros sentidos.

La iluminación es el arma más económica e influyente con la que podemos intervenir en el subconsciente de las personas que visitan un espacio comercial.
La luz fría es la que tiene un tono blanco azulado, neutra para la que da luz blanca y luz cálida para la que tiene un tono blanco rojizo.
Después de tener en cuenta la importancia de las lámparas en la reproducción de los colores de una instalación, un aspecto importante es la elección del color de pisos, paredes, techos y muebles. Aunque la elección del color de estos elementos viene condicionada por aspectos estéticos y muchas veces corporativos, se debe evaluar el impacto final en el estado anímico de las personas.

Por ejemplo los tonos fríos producen una sensación de tristeza y reducción del espacio, aunque también pueden causar una impresión de frescura, esto los hace muy adecuados para la decoración en climas templados.
Los tonos cálidos son todo lo contrario. Se asocian a la exaltación, la alegría y amplitud del espacio y dan un aspecto acogedor al ambiente que los convierte en los preferidos para los climas frios.
Además de la incidencia emocional en los consumidores, la iluminación permite resaltar volúmenes, provocar divisiones virtuales, acentuar zonas destacadas o bien ampliar o achicar los espacios.

Las lámparas empleadas en iluminación de interiores abarcan casi todos los tipos existentes en el mercado (incandescentes, halógenas, fluorescentes, etc.). Las lámparas escogidas serán aquellas cuyas características fotométricas, cromáticas y de consumo energético se adapten convenientemente a las necesidades y características de cada instalación (nivel de iluminación, dimensiones del local, ámbito de uso, potencia de la instalación, etc).
La iluminación directa se produce cuando todo el flujo de las lámparas va dirigido hacia el suelo. Es el sistema más económico de iluminación y el que ofrece mayor rendimiento luminoso. Por el contrario, el riesgo de deslumbramiento directo es muy alto y produce sombras duras poco agradables para la vista. Se consigue utilizando luminarias directas.
En la iluminación semidirecta la mayor parte del flujo luminoso se dirige hacia el suelo y el resto se refleja en techo y paredes. En este caso, las sombras son más suaves y el deslumbramiento menor que en el anterior. Sólo es recomendable para techos que no sean muy altos y sin claraboyas puesto que la luz dirigida hacia el techo se perdería por ellas.

Si el flujo se reparte al cincuenta por ciento entre procedencia directa e indirecta hablamos de iluminación difusa. El riesgo de deslumbramiento es bajo y no hay sombras, lo que le da un aspecto monótono a la sala y sin relieve a los objetos iluminados. Para evitar las pérdidas por absorción de la luz en techo y paredes es recomendable pintarlas con colores claros o mejor blancos.
Cuando la mayor parte del flujo proviene del techo y paredes tenemos la iluminación semi indirecta. Debido a esto, las pérdidas de flujo por absorción son elevadas y los consumos de potencia eléctrica también, lo que hace imprescindible pintar con tonos claros o blancos. Si la luz es de buena calidad produce muy pocos deslumbramientos y sombras suaves que dan relieve a los objetos.
Por último tenemos el caso de la iluminación indirecta cuando casi toda la luz está dirigida hacia el techo. Es la más parecida a la luz natural pero es una solución muy cara puesto que las pérdidas por absorción son muy elevadas. Por ello es imprescindible usar pinturas de colores claros con reflectancias elevadas.




