Un lugar Abu Dhabi

Una ciudad futurista en una cultura ancestral

Aldar HQ Building
Aldar HQ Building

Estimados colegas, amigos, quiero compartir con ustedes alguna de mis vivencias en Abu Dhabi. Ya han pasado cinco meses y no dejo de sorprenderme de esta cultura, su gente, su sol implacable, sus aromas y sabores, su religión.

Para ubicarnos en el mapa les cuento que los países del “mundo árabe” son 22 abarcando África del Norte y la parte de Asia sudoccidental llamada Oriente Medio, específicamente los países de la Península Arábiga. Una persona árabe es alguien nacido en un país de habla árabe, independientemente de su religión, de su afiliación política, del color de su piel y de si come o no cerdo.

Abu Dhabi es la capital de los siete Emiratos Árabes Unidos ubicados en la parte oriental del Golfo Pérsico en la Península Arábiga. Se encuentra en una isla en forma de T que, junto a otras islas menores, está unido al continente por puentes. El desarrollo metropolitano ha sobrepasado la isla y el crecimiento urbano se expande vertiginosamente.

Gran Mezquita Sheikh Zayed
Gran Mezquita Sheikh Zayed

La población total de este Emirato alcanzó los 2.657.026 habitantes a mediados de 2014, tan sólo el 19 % nació en este país, el 23 % es inmigrante de origen árabe e iraní, el 50 % es inmigrante del sur de Asia, y el restante 8 % está compuesto por inmigrantes de otras etnias.

La primera impresión al llegar al aeropuerto es ver a hombres y mujeres con sus túnicas, cubriendo todo su cuerpo y en muchos casos el rostro de las mujeres.

Con el paso del tiempo puedo diferenciar las vestimentas según país o región, Burkas de Afganistàn, Chador que usan las mujeres iraníes, variados Hijab o velo islámico y por supuesto las altaneras árabes emiraities que siempre van orgullosas completamente de negro.

Una ciudad futurista en una cultura ancestral

Es impresionante ver en los restaurantes como las mujeres con el rostro cubierto solo levantan un poco el velo para poder comer.

No estamos exentos de la comparación Abu Dhabi versus Dubai (a 110km). Si bien la competencia entre atractivos arquitectónicos de primer nivel son numerosos cabe destacar que, especialmente se valora en Abu Dhabi, el espacio verde y el diseño del espacio público costanero.

Lo conforman el paseo Corniche, el “Mangrouve National Park” con sus extensos manglares salvajes y sus bellísimos parques urbanos Umm Al Emarat Park, Khalifa Park, sin olvidar Masdar city, ciudad ecológica por excelencia. La viviencia de estos espacios toma relevancia al atardecer y a la noche, cuando las familias árabes, hindúes y filipinas llegan con sus grandes alfombras y almohadones y despliegan platos de comida y hasta Narguiles o pipas de agua para fumar.

Etihad Towers
Etihad Towers

Bañarse en una playa pública tal vez sea la experiencia más extraña ya que la mezcla de culturas y los tabúes en cuanto al cuerpo femenino es lo que más sobresalta a la hora de disfrutar del mar. Las mujeres hindúes con sus atuendos coloridos, permanecen en la orilla vigilando a sus hijos y viendo como su esposo con típica camiseta musculosa blanca y malla hasta las rodillas, se refresca.

Las árabes resisten el sol bajo sus Niqab negros y solo alguna muy arriesgada se anima a usar el Burkini que es como un traje de buso que lleva arriba un vestido de lycra y les cubre también la cabeza. Nunca falta alguna turista con biquini que se roba las miradas, pero nada de poses provocativas porque el silbato del bañero será implacable.

Por suerte existen las playas privadas donde no hay problemas en usar cualquier traje de baño, aunque las europeas no deben arriesgarse con un topless pues está prohibido.

Gran Mezquita Sheikh Zayed
Gran Mezquita Sheikh Zayed

Si bien los parques son muy utilizados no encontramos en la ciudad una espacio público que determine “el centro”, no existe un casco antiguo, una peatonal, una plaza, una rambla. El espacio de encuentro a nivel peatonal tan entrañable en las ciudades europeas, está sustituido por estacionamientos de autos para ingresar a grandes mall y torres de oficinas.

La ciudad es silenciosa y segura, en las calles no hay música estridente, ni gente que grite, no hay venderores ambulantes, ni niños pidiendo y no hay perros callejeros, desde que estamos aquí solo he visto una señora paseando un perro con correa en un club. Debe ser porque hay una reglamentación muy estricta para tener mascota, hasta hay que implantarles un micro chip que cumpla con las normativas internacionales. Sin embargo no falta algún gato escurridizo que zafe de las normativas.

La ostentación y el lujo árabe se refleja en muchas edificaciones como el Hotel Emirates Palace con sus glamorosos vestíbulos, su cúpula enchapada en oro y espacios exteriores versallescos.

La arquitectura de alta tecnología se refleja en el edificio circular de oficinas Aldar HQ Building como también en las Etihad Towers cinco torres majestuosas que reflejan el desarrollo y el poder con su escultural diseño.

En este puñado de islas unidas por puentes encontramos Yas Island, con el circuito de Formula Uno, el museo Ferrari, un parque de entretenimiento y un lujoso Mall, todo cumpliendo con altos estándares de diseño y construcción.

Abu Dhabi ha apostado fuerte por la cultura en la Isla de Saadiyat con la inaguracion en 2017 de dos Museos el Guggenhein diseñado por Frank Gehry y el Louvre de Jean Nouvel, será un distrito cultural que hará hincapié entre la interconexión de la cultura occidental con el arte de oriente medio.

Y por supuesto representando la arquitectura religiosa encontramos la imperdible Gran Mezquita Sheikh Zayed que nos deslumbró con sus cúpulas, piedras preciosas incrustadas en los mármoles, alfombra artesanales y arañas de cristal.

Actualmente el sistema de transporte contempla el automóvil particular. Si bien el servico de colectivos es eficiente, moderno, separado el área de mujeres de la de hombres, no es suficiente. Está previsto un subterráneo y un tranvía que cubrirá el área metropolitana en los próximos años.

El poder comunicarse es otro desafío en esta ciudad, si bien es el árabe la lengua madre, el inglés es el nexo de comunicación. Cuando viajo en taxi trato de entablar una conversación con el asombrado conductor. Lo cierto es que puedo narrar hermosas historias de taxi con gente de Bangladesh, Nepal, Filipinas. El común denominador cuando digo que soy argentina es nombrar a Messi y a Maradona y en un viaje, para mi desconcierto, un sirio me preguntó por qué Madonna cantaba “no llores por mi Argentina”.

Siendo Mayo aún es soportable el calor en esta primavera de 42º como máximo, se acerca con la luna nueva el mes sagrado del Islam, el Ramadán, con sus ayunos y prohibiciones y próximamente el despiadado verano de 49º.

Aún queda mucho por recorrer, por experimentar, espero poder comprender la dicotomía que se presenta entre esta cultura ancestral y sus ciudades futuristas.

Anímense, Abu Dhabi los espera!

Este artículo se publicó en la edición 39 de Vivir Urbano. Leer la edición completa