Según el Fen Shui, el agua mejora la energía positiva del lugar y evita los conflictos. Elemento purificador por excelencia, el agua en movimiento aumenta la humedad del aire logrando una atmósfera rica en iones negativos lo que produce un efecto sedante y relajador. Su sonido brinda tranquilidad, aquieta y produce placer. Las fuentes de agua son energías y además traen prosperidad. El agua representa el dinero y el movimiento de la misma lo acrecienta. La ubicación de la fuente de agua no es arbitraria, requiere de un estudio tanto de la casa como de la persona que la habita. Nunca deben colocarse en la cocina o en los dormitorios. La posición de la fuente de agua según el Fen Shui puede ubicarse, entre otros criterios, según las estrellas, teniendo en cuenta la fecha de nacimiento del dueño de la casa o de acuerdo a la ubicación de la puerta de entrada. En caso de querer energizar un espacio o sólo usarlas decorativamente, conviene que una fuente de agua contenga en si misma, la suma de todos los elementos (Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua) así se activarán mutuamente y su acción no tendrá contraindicaciones, pues será neutra. La ubicación correcta puede liberar una beneficiosa energía Chi. Las caídas de agua en interiores tienen tres lugares ideales: Recibidor o Ingreso Principal, Living o Estar o bien el lugar de trabajo. La manera más simple de determinar una ubicación provechosa es utilizando la brújula: El norte debe quedar a la derecha de la fuente.
Además de ser agradables a la vista y al oído, las cascadas de agua ofrecen la ventaja de depurar el agua oxigenándola gracias a su constante ciclo de movimiento, permitiendo la vida de animales y plantas. Por otra parte, si la cascada además desemboca en una piscina se crea un paisaje único y acogedor. La caída del agua puede plantearse en forma de lámina o cortina transparente creando efectos visuales y sonoros muy agradables y relajantes. Lo que diferencia a los modelos de cataratas o fuentes de cascada es la forma en que el agua cae y el lugar en donde desemboca. En algunas fuentes o cascadas el agua cae de manera sutil y silenciosa, en otras golpeando contra la piedra. Es frecuente ver en interiores cortinas de agua que caen de forma continuada o bien caídas delicadas que se pierden al llegar al suelo.
Si además buscamos un aspecto natural y fresco pueden incluirse piedras naturales en distintos niveles para producir saltos de agua, vegetación autóctona o bien plantas acuáticas y peces.

La incorporación de metales oxidados puede aportar color y crear un contraste de tonalidades rojas que se contraponen al gris de la piedra o el hormigón, creando policromías interesantes que al reflejarse en el agua e iluminarse con el sol crean paisajes realmente excepcionales.
Dentro de los materiales que pueden acompañarlas se sugieren cortezas de árboles, durmientes, distintas tipos y formas en madera, piedras de diferente tamaño y origen, entre ellas los mármoles o granitos o bien un crudo hormigón.
Finalmente no se olvide de iluminarlas, de noche pueden ofrecer visuales incomparables además de reflejar las noche de luna y hacerlo suspirar junto a las estrellas.







