Diseñados originalmente en Japón, para los hombres de negocios, los hoteles cápsula han evolucionado increiblemente durante las últimas décadas y se han expandido alrededor del mundo.
Muchos turistas se ven atraídos por esta forma de alojamiento que resulta segura y ofrece a sus clientes las más variadas alternativas de servicios y confort.
El primer hotel-cápsula abrió en Osaka en 1979, y fue diseñado por Kisho Kurokawa (padre del Metabolismo Japonés) como respuesta a la densificación de las grandes ciudades japonesas, al incremento del precio del suelo y cuando los precios de los hoteles convencionales se hicieron inaccesibles para el ciudadano común.

Ubicados cerca de las estaciones de metro y trenes, surgieron estos alojamientos destinados a un nicho de mercado específico: los trabajadores que perdían el último tren y decidían hospedarse en estos hoteles dormitorio, antes de pagar sumas extraordinarias en un taxi para regresar a sus hogares.
Las cápsulas son un fiel reflejo de la sociedad y la cultura nipona, de un país entregado al trabajo que la mentalidad occidental ha demorado en entender. A pesar de ello, el encarecimiento de las tarifas hoteleras en Europa y el auge de las compañías de bajo coste dieron el puntapie inicial para que a las empresas comenzaran a construir establecimientos con habitaciones diminutas en ciudades en las que el suelo edificable tiene precios astronómicos.
Un hotel cápsula se compone de grandes habitaciones donde se alojan cápsulas individuales. Cada cápsula es una mini habitación de hotel funcional, con una cama, luces, enchufes eléctricos, estantes y, en algunos casos, su propio televisor pequeño. Todo lo que necesita un viajero a la hora de descansar.

Son un compacto de diseño minimalista y futurista y resulta perfecto para quienes desean relajarse después de un agitado día en la ciudad.
Inicialmente fueron pensados solo para hombres pero a medida que la mujer cobra protagonismo en el mercado laboral surgen las opciones de hoteles mixtos aunque en general, los pisos están separados por género.
Estos hoteles varían considerablemente en cuanto a nivel de comodidad y ambiente. Se pueden observar por ejemplo las fantasticas cápsulas plásticas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción o bien una opción más parecida a los albergues tradicionales donde los espacios son más grandes y acogedores y la sensacion general es más atractiva.

Aire acondicionado, luz ambiental, luces LED con una gama de colores de luz variable, un televisor con pantalla táctil, servicio de WI-FI, reloj de alarma o caja fuerte son algunas de las comodidades que presta cada cápsula, además de colchones de espuma viscoelástica en un ambiente seguro e insonorizado donde la domótica al servicio del diseño crean el espacio perfecto.
Los servicios comunes que se ofrecen fuera de la pequeña cápsula privada son variados pero en general hay vestuarios, baños y duchas compartidos. Otras instalaciones incluyen además servicios de masajes, sauna o aguas termales, gimnasios, comedores, restaurantes, lavandería, máquinas expendedoras o salones de descanso. Cuentan con todos los servicios que presta cualquier hotel de categoría.
La creciente demanda ha permitido que grandes estudios de arquitectura pongan de manifiesto su talento en el diseño de estos hoteles proponiendo una oferta de excelencia. Esta tenedencia mundial de maximización de la utilización del espacio ha llevado, por ejemplo, a los arquitectos rusos Mikhail Krymov, Alexey Goryainov, del estudio Arch Group a diseñar un nuevo concepto de habitaciones de hotel autónomas modulares móviles que se pueden instalar en cualquier entorno con la flexibilidad de poder rentar una habitación privada temporal a partir de los 30 minutos (https://sleepbox.com).

Sin duda una opción diferente para quienes no sufren claustrofobia y se disponen a vivir una experiencia única.




