Los muebles son muy buenos referentes y testigos de las costumbres y cambios que han sucedido en la historia.
El tocador quizás sea el mobiliario que mejor refleje la Francia de finales del siglo XVII, plena de suntuosidades y excesos cortesanos.
Pomadas, ungüentos, aceites, perfumes, maquillaje y misterio.

Si bien el tocador es la historia de momentos dedicados al embellecimiento, perdura en el tiempo por la imperiosa necesidad del ser humano de tener un tiempo frente al espejo en contacto con sí mismo. Adornarse, apreciarse y reconocerse. Sin género ni tiempo, ha trascendido a cientos de años y sigue imponiendose en la actualidad.
Si bien en sus orígenes era privativo de la realeza en el presente es accesible a todos los hogares. Siempre hay un rinconcito donde montar los accesorios necesarios, una silla o taburete y por supuesto el infaltable espejo.
Pueden ser parte del diseño original de su vivienda o bien incorporarse luego. Comprarse por internet o hacerlo a medida. Hay variedades de estilos, materiales y colores.

Básicamente se conforman de una mesa o superficie plana, un asiento cómodo y si es posible con relleno y textura, un espejo importante, organizadores de maquillaje, joyas y accesorios y fundamentalmente una buena iluminación.
Puede ser un mueble compacto o una combinación atractiva. Antiguo, de estilo gregoriano, francés, minimalista y hasta industrial. Seguro que deberá combinar con el estilo del ambiente y su tamaño tendrá que considerarse de acuerdo al espacio destinado.
En cuanto a materiales se puede optar por la madera maciza, un cedro rojizo, un roble, nogal o maderas claras como la haya, arce o abedul. Siempre las maderas claras combinan muy bien con otras tonalidades y los diversos colores de pintura.

Tambien hay gran variedad de revestimientos naturales, o alternativas como enchapados, laminados o melaminas que imitan a la perfección el color y las vetas de la madera natural, a un mejor precio y con una mayor conciencia ecológica.
El asiento, silla o taburete tiene que combinar con el estilo del mueble. Si se elige un estilo francés lo más adecuado es un taburete acolchado con cubierta entelada, puede ser aterciopelado y con vuelos de gasa o un agregado de plumas.
Para los más modernos o de línea simple hay una muy amplia gama de sillas y sillones que sin duda van a armonizar con su estilo. Lo relevante es que sea cómoda y tenga la altura adecuada para asegurarse la posición perfecta.

El espejo es el gran protagonista y en este sentido hay cosas que son importantes a tener en cuenta. La forma y el material del marco.
El marco define el estilo y puede ser liso, torneado, biselado o cualquier alternativa acorde a su decoración.
No olvidar el color, los dorados y plateados son muy elegantes y los colores sólidos pueden realzar el ambiente. Seguramente él puede otorgarle un toque personal.

Por último la iluminación. Siempre es relevante una buena luz natural, pero evite que el sol incida sobre el espejo. Las luminarias pueden colocarse circundando el marco o en la parte superior.
Es importante colocarlas de manera tal que ilumine el rostro cuando la persona se sienta frente al espejo.
Las luces cálidas son adecuadas para la noche y las frías para el día, es una buena opción tener una combinación de ellas con encendido selectivo.
No resta más que ponerse cómodo y disfrutar de este rincón que todos nos merecemos.


