En un contexto de aumento de las temperaturas debido al calentamiento global, y la desertificación, la escasez de agua va en aumento. Más de dos mil millones de personas en el mundo carecen de acceso a servicios básicos y saneamiento. El acceso al agua se ha convertido en un grave problema en el mundo por lo cual es fundamental encontrar y desarrollar nuevas formas sostenibles de obtenerla.
Los captanieblas, también conocidos como atrapanieblas pueden ser la solución en lugares donde el acceso al agua se ha convertido en un problema grave.
El fundamento de la captación pasiva de agua de niebla se basa en la condensación de las microscópicas gotas que contiene la niebla sobre la superficie de una malla instalada de forma vertical. Las mismas descienden y se recogen en una canaleta situada en la parte inferior de la estructura, que las conducen hasta un depósito para, desde allí ser distribuidas para el consumo.

Estos colectores de niebla son capazes de soportar velocidades de viento de hasta 120 km/h.
El sistema básicamente consiste en una red de malla fina dentro de un marco de acero, sujeta mediante una serie de expansores de goma que crean tensión en los cuatro lados de toda la geomalla o malla. Se deben estabilizar los bordes de las redes porque es donde se concentra el impacto del viento.
La facilidad de montaje y mantenimiento es importante en lugares de escasos recursos de mano de obra especializada.
Existen diferentes tipos de atrapanieblas.
Los más comunes están compuestos por estructuras verticales pero se han presentado otras formas, como pirámide invertida e incluso torres altas.
Esta tecnología ya se utiliza en varios países con excelentes resultados.



