La economía circular es un paradigma que busca modificar la forma en que producimos y consumimos. Frente a la economía lineal de extracción, producción, consumo y desperdicio, la economía circular alienta un flujo constante, una solución virtuosa, en la que los residuos puedan ser utilizados como recursos para reingresar al sistema productivo. De esta manera, reducimos nuestros desechos y extraemos menos bienes naturales del planeta. (https://www.argentina.gob.ar/interior/ambiente/economia-circular).
Como Especialista en Diseño del Paisaje estoy interesada en esta temática como una alternativa integral y eficaz para la construcción de espacios.
A partir de este concepto, la economía circular transforma y reduce los residuos convirtiéndolos en recursos valiosos, que los conserva creándoles un nuevo uso.
Escombros a la obra, resignifica la posición de comenzar a incluir este residuo inerte en la misma obra o en otras, creando valor y disminuyendo el consumo de áridos naturales.
Considerando los costos económicos de estas grandes superficies a tratar para la ejecución de parques y plazas, concientizándonos sobre la disponibilidad local de los recursos naturales no renovables y artificiales dentro del mercado, y el escenario de presión y vandalismo en al que están expuestos, nos lleva a un análisis de ganancia y/o pérdida económica del bien común.
“…Dentro de los diversos tipos de residuos generados en el ambiente urbano, se destaca el escombro, residuo de las actividades de construcción y demolición. La gran generación de ese residuo y su manejo inadecuado causan graves impactos ambientales, sociales y económicos. El escombro es un material que tiene una gran ventaja: el elevado potencial de reciclaje para uso como materia prima en la producción de nuevos materiales…” ( http://hdl.handle.net/11285/567440).
El escombro que se manifiesta conforme un montículo, requiere de un proceso básico de selección, clasificación del material sea roca, hormigón, ladrillo, cerámicos u otros y un posterior traslado a una planta de tratamiento de acuerdo al destino de los mismos. Su reutilización y tratamiento son prácticas que cierran el ciclo de nuestro consumo, evitando generar desperdicios.
La trituración puede servir para realizar losetas con hormigón o solados sueltos en senderos para espacios verdes de las municipalidades con menos recursos económicos, mientras que las piezas de medianas dimensiones se pueden reutilizar para bordes, aterrazamientos, taludes verdes, asientos o una serie de equipamientos urbanos, lo que implica tener nuevos objetivos de la mano de una planificación e innovación en prácticas de diseño con este material de segunda naturaleza.
Países con altos niveles de desarrollo cultural y económico lo ponen en práctica, generando nuevas economías circulares a través de empresas con productos orientados al sector de la construcción, mobiliario urbano y otros.
Proyecto ICEBERG es una experiencia piloto que sigue la circularidad del hormigón consiguiendo separar los áridos finos de la pasta de cemento del hormigón.
Ciudades latinoamericanas como San Pablo están construyendo con escombros y otras como Bs. As., Córdoba y San Luis se encuentran impulsando proyectos basados en economía circular.
En Rotterdam, Holanda, se hizo por primera vez un parque flotante a partir de los desechos plásticos recolectados, separados y tratados para transformarse en plataformas flotantes.
Arquitectas como Gloria Cabral nacida en Brasil experimenta esta impronta de prácticas de uso de materiales reciclados.
Esta “poética económica del reuso”, conduce a un cambio de hábito y la oportunidad de generar nuevos paisajes proporcionado con la escala, el uso y la cultura en que este implantada.



