Una obra Arquitecta Cristina Aguilera

La materia esencial

La materia esencial

Desde su concepción, el proyecto propuso la recuperacion del lenguaje primario de la piedra, no como revestimiento ni artificio estético, sino como elemento estructural y expresivo. Una masa estable, densa, anclada al suelo, que se vuelve protagonista en el diálogo entre lo natural y lo construido.

El sistema constructivo retoma la lógica de los muros portantes de piedra, aparejados con juntas mínimas, en una lectura contemporánea del oficio.

Cada muro actúa como soporte visual y térmico, acumulando inercia y devolviendo frescura al interior durante el verano, mientras conserva el calor en las noches frías.

La materia esencial

La textura pétrea, irregular y matizada expresa el paso del tiempo y su vínculo con el sitio; no intenta disimular su peso sino exaltarlo como parte de la identidad del proyecto.

La volumetría compacta y horizontal se resuelve en un solo nivel, donde los paños de piedra alternan con grandes vanos vidriados.

Esta alternancia entre opacidad y transparencia otorga ritmo al conjunto, equilibrando la masa y la luz mientras que refuerza su dinámica visual enriqueciendo su presencia espacial hacia el exterior circundante.

La materia esencial

La pérgola de madera que acompaña la fachada con un trazo orgánico, suaviza la geometría recta de los muros y proyecta una sombra cambiante. La leve curvatura introduce una tensión plástica que humaniza el conjunto. No se trata de decoración, sino de una zona de transición entre interior y exterior.

La carpintería de aluminio anodizado en tono madera introduce un contrapunto de precisión y ligereza que permite la continuidad desde el interior hacia el paisaje.

En los interiores, los pisos de cemento alisado refuerzan la idea de continuidad. El diálogo entre texturas, el cemento, la rugosidad de la piedra y la veta cálida de la madera generan una atmósfera donde cada elemento conserva su carácter.

La vivienda articula una dualidad entre la permanencia de la piedra y la ligereza de los elementos complementarios. Este contraste produce una composición equilibrada: lo macizo sostiene lo liviano, lo opaco enmarca lo transparente, lo curvo atenúa lo rígido. Es una síntesis entre arraigo y contemporaneidad.

La piedra, materia ancestral, se reinterpreta como un lenguaje formal capaz de expresar modernidad sin renunciar a su verdad constructiva, recuperando el valor de lo imperfecto, de lo natural, de lo que se construye con tiempo y oficio y lo devuelve al habitante como experiencia táctil, lumínica y emocional.

Este artículo se publicó en la edición 90 de Vivir Urbano. Leer la edición completa