Diseñadas y edificadas entre 1970 y 1990, cuando las potencias comienzan a desmoronarse, estas monumentales construcciones representan la creatividad caótica de la descomposición del sistema político en el que fueron encargadas. Su diversidad de estilos sugieren, arquitectónicamente, la caída de la Unión Soviética, pavimentando el camino hacia el futuro. El hormigón crudo como material, resultó ideal para los soviéticos en la construcción de edificios a escala heroica, como el ‘Druzhba Sanatorium’ en Yalta, Ucrania, diseñado por Igor Vasilevsky y completado en 1986. Tres pilares enormes fueron plantados en la costa y por encima de ellos, dos cilindros de 76 metros de diámetro. Por encima del cilindro superior, emergen tres casas circulares y suspendida entre los pilares, una piscina con agua de mar. En Tiflis, erguido entre dos autopistas, el edificio del Banco de Georgia, celebra el paisaje natural que fluye por debajo. Una monumental grilla de concreto que testifica la ideología del período.
Skopje, la capital de Macedonia, es el ejemplo perfecto de arquitectura en la era comunista. La ciudad sufrió un catastrófico terremoto que mató a más de 2000 personas y destruyó más de la mitad de sus edificios. En 1965 el arquitecto japonés Kenzo Tange fue seleccionado ganador de una competencia internacional para re diseñar y construir el centro de la ciudad, en sus diseños, Tange refleja el Brutalismo que continuará siendo visto por toda Europa del Este hasta los90s. Un estilo que consiste en geometrías angulares, dividiendo módulos con funciones específicas en hormigón crudo. La casa de los soviéticos, en la ciudad de Kaliningrad, Rusia, fue construida en el territorio original del Castillo de Königsberg. El Castillo fue severamente dañado durante el bombardeo de Königsberg en la segunda Guerra mundial. Luego la Unión Soviética toma el control de la ciudad y en 1960 comienza la edificación. Para los interesados en este tipo de arquitectura durante el régimen soviético, la editorial Taschen, ha publicado recientemente un libro titulado: Frédéric Chaubin, Construcciones comunistas cósmicas fotografiadas que revela 90 de las más importantes obras del Brutalismo en territorios ex-comunistas.
Lo que comunica es su presencia
Inspirado en los trabajos de Le Corbusier y de Mies van der Rohe. Como filosofía arquitectónica, se vincula con una ideología socialista utópica. Caracterizado principalmente por manifestar plenamente el uso de los materiales y por la repetición de elementos, generalmente componentes horizontales, verticales o en bloques, este estilo trasciende por la honestidad constructiva, mostrando todas las instalaciones auxiliares, como son las tuberías de agua. Con aspecto fuerte y con un marcado predominio de la construcción en concreto, se emplean formas geometricas sorprendentes repetitivas, angulares y cuando se utiliza hormigón, a menudo revelan la texturas rugosas y rústicas de las formas de la madera utilizada para los encofrados in-situ.

Inicialmente este estilo se aplicó en los edificios institucionales, viviendas de pocos recursos y edificaciones comerciales pero luego, algunos proyectistas lo adoptaron para otros usos tales como edificios universitarios.
A los críticos de este estilo no les parece atractivo por su aspecto de fortaleza proyectando un ambiente de totalitarismo, así como la asociación a edificios de la decadencia urbana.




