En la cuidad de El Alto, Bolivia, declarada ciudad el 26 de septiembre de 1988 y parte del área metropolitana de La Paz, Freddy Mamani Silvestre ha construido más de sesenta edificios inspirados en las figuras tiwanacotas, los tejidos de la zona andina, la chacana y los colores de la wipala. El Alto es una de las ciudades de más altura en el mundo (se encuentra a 4070 msnm) y tiene alrededor de un millón de habitantes, de los cuales el 74% son originarios aymará.
Freddy Mamani Silvestre, nacido en la comunidad de Catavi, provincia Aroma (La Paz), estudió Construcciones Civiles en la Universidad Mayor de San Andrés. Luego se graduó de Ingeniero y Arquitecto. De familia de albañiles, dió sus primeros pasos como ayudante de su padre hasta fundar una exitosa empresa constructora que hoy lleva adelante con sus hermanos.
“En la facultad técnica nos sentíamos menospreciados por la cultura, pero ahora con el presidente Evo se revaloriza esa cultura originaria. Yo he dado a mi diseño una descomposición y estilización de las formas andinas”.

Si bien hace casi 20 años que trabaja en la construcción, hace 8 años que construye y diseña edificios muy coloridos con diseños lujosos y extravagantes dando origen a llamada arquitectura neoandina o arquitectura aymará emergente.
“Hice un viaje por Tiwanaku y de allá llegué pensando que debíamos hacer obras que muestren nuestra cultura milenaria, obras con las formas andinas, con los colores de los aguayos. Le propuse eso al dueño del terreno y aceptó; hicimos el primer edificio y lo pinté de verde porque en El Alto no hay árboles y quería poner un poco de color a la ciudad. Luego de eso reventamos como pipocas…”. (Freddy Mamani Silvestre)
A pesar de la severa crítica que se le hace desde los sectores académicos, Mamani ha generado un intenso estilo arquitectónico que pone de manifiesto sus orígenes y hace honor a su cultura dejando abierto el debate sobre las nuevas formas y paradigmas arquitectónicos que han operado en Bolivia durante la última década.

“Los cholets (mezcla de chalet y cholo) no expresan una identidad cultural andina ni étnica sino la emergencia de nuevos ricos que con la ostentación de sus nuevos palacios nos dicen “yo soy orgullosamente cholo (de rasgos indígena), antes no tenía plata, ahora tengo, mírenme”. (Arq.Rim Safar, Presidenta del Colegio de Arquitectos)
“Siento, cada vez que ingreso a una de sus obras, que se ha impuesto el técnico superior sobre el ingeniero y el arquitecto. Desde esa posición, Mamani ha generado una nueva tipología habitacional mixta que no tiene mayor preocupación por los sistemas estructurales ni espaciales.” ( Arq. Javier Bedoya, docente Universidad Católica Boliviana)
Otros sectores sociales apoyan incondicionalmente la obra de Mamani, poniendo en valor su impronta cultural y revalorizando la identidad originaria.

“Un diseño colectivo que hace visible una matriz cultural propia, original, innovadora y auténtica, con bases comunitarias, diferentes al pensamiento moderno occidental”. (Édgar Patana, alcalde alteño)
“A lo largo de los últimos años, como muchos de nosotros, he sido una observadora de esa arquitectura nueva que nació en la ciudad de El Alto, con mucho color y un diseño diferente”, dice la artista visual Ligia D’Andrea.
En marzo de este año se presentó el libro “La arquitectura de Freddy Mamani Silvestre” con fotos del paceño Alfredo Zeballos y textos de la italiana Elisabetta Andreoli, que le sirvió a Mamani como puntapié inicial para que su obra se propague por el mundo.
“Me inspiro en nuestra cultura andina milenaria, en la música, las danzas, las artesanías, nuestros animales, como el cóndor y la llama. Esto lo mezclamos con lo moderno, con lo elegante y con lo que pide el cliente.” (Freddy Mamani Silvestre)
¿Cómo son estos edificios?
Son generalmente edificios de hasta siete pisos, en la planta baja son galerías o locales comerciales; en la primera y segunda plantas se encuentran los salones. Son espacios amplios y de doble altura, con bares, mesas para comer y beber cerveza, pistas de baile enmarcadas con columnas bien coloridas y tarimas para dos o tres bandas.
De la tercera hasta la sexta o séptima planta son departamentos para rentar apuntando a recuperar la inversión; y en la última planta están los chalets de los propietarios, con todas las comodidades, terrazas con vistas panorámicas y la infaltable parrilla. El ochenta por ciento de las construcciones tienen las fosas para los ascensores, en un cinco por ciento ya están funcionando.
En las fachadas se enfatiza el uso de molduras y hasta ocho colores diferentes y sus posibles combinaciones. El diseño conforma una composición plástica de infinitas posibilidades creativas. Mamani no utiliza computadora y es habitual verlo dibujar sobre los muros para explicar a los artesanos lo que tiene en mente.
Un hombre que honra sus creencias y enorgullece sus raíces, enfrenta la crítica y la discriminación con firme determinación:
“Siento que algunos se refieren de forma despectiva, el diseño se hace en la ciudad de El Alto, tiene raíces culturales andinas; entonces, no podemos llamar “cholets”, “choletito”, “cohetillo” y no sé qué otros denominativos más dan. Como precursor del diseño, que tiene su propia identidad, el estilo se llama arquitectura andina de Bolivia, que surge en la ciudad de El Alto.” (Freddy Mamani Silvestre)



