Los Arquitectos y Docentes de la FAUD Arq. Agustin Berzero, docente de Arquitectura II C, Andres Marcellino, adscripto de la misma cátedra y el Arq. Ramiro Gutierrez (San Luis), obtuvieron el 1º Premio en el Concurso Nacional de Anteproyectos (vinculante) Espacio para la Memoria ex Brigada para las Investigaciones en Tucumán. El proyecto tambien contó con la colaboración como asesor estructural del Arq. Eduardo Rodriguez Cimino.
Entendemos a la “puesta en valor y re funcionalización del edificio de la ex brigada de investigación como espacio para la memoria” dentro de un sistema de acontecimientos urbanos de carácter institucional conformando un importante eje en el sentido este – oeste de la ciudad de un gran potencial paisajístico.
Como estrategia de intervención urbana, se pretende reforzar la condición que el sector presenta, vinculando los sistemas de vacíos que ante-preceden las instituciones a través de una “explanada cívica” como soporte físico paisajístico que facilite el movimiento del ciudadano en un espacio público.

De esta forma, el planteo toma carácter territorial al materializarse el plano “0” mediante la incorporación de equipamiento, vegetación, iluminación y un trabajo de solados que unifiquen la calle con la vereda peatonal demarcada por molones que resuelven la seguridad y facilitan la lectura del espacio público.
Partimos de una mirada contemporánea que reconoce la existencia y el valor patrimonial edilicio integrando la propuesta en un único conjunto que exprese la realidad de nuestros tiempos, pretendiendo hacer de la arquitectura un espacio que exprese en sí mismo a la memoria en su estado más puro, jugando con las sensaciones y percepciones del ciudadano en movimiento.
La Memoria como Espacio representada a través del movimiento del ciudadano en el espacio vivo.

La memoria presente, materializada a través de los límites que configuran el espacio donde el modo de trabajar las “pieles significativas” se tensan con la luz para crear la “sala de la memoria”. En nuestra propuesta esta sala toma carácter al ser un espacio dramático, cargado de significados que aluden a nuestra cruda historia, como un espacio de contemplación que el ciudadano debe recorrer para poder acceder a las demás salas y actividades del programa.
Se mantiene la fachada propia del edificio existente, con sus carpinterías, descarnando los revoques de los muros interiores en mal estado y se mantiene la condición de acceso principal a través de la sala central vestibular. Parte de los muros existentes se remueven para lograr un espacio continuo que posibilite alojar las condiciones del programa de manera clara y funcional. Esta sala central es valorizada dentro del planteo al conservar su cualidad de doble altura, siendo reconstruida y jerarquizada a partir de la incorporación del ingreso de luz cenital.
La intervención pretende ser precisa y delicada. Las nuevas salas que se proponen dentro del espacio de la estructura existente se desprenden de los bordes logrando la limpieza espacial buscada. La nueva estructura planteada se resuelve en piezas metálicas que se expresan por contraste dentro de la arquitectura pre-existente.

Se plantea el recinto urbano como el “vacío de la contemplación” pensado como el espacio para la reflexión al aire libre, reelaborando la idea de Patio y Claustro como ámbito que albergue a la comunidad y expresándose a la ciudad de manera simbólica a partir de su sentido y materialidad resuelta en chapa perforada por palabras que refieren a los valores que debe garantizar la democracia y en contraposición a la piel de vidrio serigrafiada que alude a los mecanismos opresores del terrorismo de estado.



