En esta vivienda, esencialmente minimalista, se atendieron completamente los detalles, desde la forma misma hasta los materiales utilizados incluyendo el color y las texturas de los muros.
En la fachada, los ejes de simetría, la fuerte presencia de las rejas, la cuadrícula continua y trabajada de los solados y las líneas de las cornisas unifican la percepción en una grata unidad morfológica.
Una de las principales características de esta casa es el uso de colores puros, con superficies monocromáticas, de tonos suaves predominando el ocre y los naturales. También se agregan los tostados o el negro con leves intervenciones puntuales de color para acentuar detalles y accesorios.

El detalle de color, un rojo o fuertes amarillos, pueden estar dado por un elemento decorativo. Estos elementos decorativos, de los que en ningún caso hay exceso, aportan el contraste enriquecedor de los espacios.
Se privilegiaron los espacios integrados e iluminados naturalmente para lograr un clima de calidez propicio para la vida familiar.
La cuidada elección de materiales complementa la forma volumétrica de la casa. Los techos son de hormigón y las paredes están recubiertas con revoque plástico, ambos con texturas rústicas y definidas que confieren fuerte expresión a los muros y techos.

La superficie revestida de piedra señala y jerarquiza claramente el ingreso a la vivienda y se continúa en el interior de la casa hasta el hogar de la chimenea. La solidez y fuerza expresiva de la piedra enriquecen el espacio de reunión, invitándonos a vivirlo.
En el patio, la pérgola de hierro negro crea un espacio sumamente útil, no sólo de expansión y transición sino que se agrega la función de regulador de temperatura, vientos y protección solar, brindando también, privacidad y seguridad.




