El mercado fue el elemento que cimentó la ciudad europea de la baja edad media como realidad social y económica, y la modeló físicamente. La articulación de los gobiernos municipales fue mucho más tardía, se inició en el siglo XIII para consolidarse en los siglos siguientes. La primera función de los recién creados gobiernos municipales era justamente la administración económica de la ciudad y dentro de este esquema la regulación de los mercados era fundamental. El primer funcionario del nuevo gobierno municipal fue el almotacén, encargado del buen funcionamiento de los mercados. El aumento demográfico y de las actividades comerciales obligó el reordenamiento de la venta de los distintos productos en distintos puntos de la ciudad. El mercado se ramificó por las vías y plazas que vertebraban la vida urbana. Las actividades de mercado y las tiendas de artesanos completaban el tejido comercial e invadían el espacio público. La buena disposición del mismo era una preocupación constante del gobierno municipal que, durante cinco siglos, hizo esfuerzos constantes para asegurar la salud social y política de la comunidad urbana, regulando la ética de los intercambios, garantizando el buen orden en el mercado, mediando en los conflictos, controlando los revendedores y garantizando el precio justo mediante el control de pesos y medidas. (LOS MERCADOS PÚBLICOS EN LA CIUDAD CONTEMPORÁNEA -© Manuel Guàdia Bassols y José Luis Oyón Bañales, 2007)
Los mercados comunitarios son espacios urbanos donde se compran y se venden productos frescos tanto de la producción local como de otras provincias e inclusive de otros países. Pero no sólo se limitan a la alimentación, también se pueden encontrar artesanías, flores, indumentaria y hasta artículos de entretenimiento, electrónica y herramientas.
Son mucho más que el lugar donde abastecerse. También son lugares turísticos que identifican la idiosincrasia de los pueblos y donde se reconocen sus costumbres. Son su cultura ya que allí se ponen de manifiesto sus hábitos alimentarios y ciudadanos recreando el contexto socioeconómico del lugar.

En ellos se combina tradición y consumo siendo una expresión abierta de identidad y ciudadanía.
Es indudable que el mercado además opera como regulador de precios ya que propicia la venta desde el productor directamente al consumidor, eliminando la cadena de comercialización que tanto perjudica al productor y al consumidor final. Reúne a productores, mayoristas y distribuidores locales y de la zona, es un espacio donde los vecinos pueden adquirir bienes o mercadería a precios convenientes.
Desde lo social se comportan como garantía de abastecimiento para la población, en especial para los sectores más pobres y postergados.

Desde los orígenes de los mercados, las formas de comercialización que fueron surgiendo han sido numerosas y variadas. Así transcurrieron los supermercados, hipermercados,shopping, mall hasta llegar a la era de las compras virtuales hoy tan en auge. Ninguna de ellas reemplaza el intercambio que genera un mercado urbano.
El mercado, ícono del espacio público, conforma uno de los elementos más relevantes del espacio urbano. Sus edificios contienen y relatan la historia de los pueblos, son su tradición, su expresión arquitectónica y su patrimonio histórico. ¿Por qué ahora San Luis no tiene el suyo?.





