Una historia Ambil, La Rioja

Un templo que resiste a los hombres y a la naturaleza

Iglesia de San Nicolás, Ambil
Iglesia de San Nicolás, Ambil

En el sur de la provincia de La Rioja, en el kilómetro 145 de la ruta nacional Nº 79 se encuentra la pequeña localidad de Ambil, lugar donde, entre singulares atractivos naturales, se destaca claramente la iglesia de San Nicolás, un templo imponente del siglo XIX que desde su construcción resiste a los embates de los reiterados movimientos sísmicos y a las malas decisiones de algunas personas.

La obra fue ordenada por Desiderio Tello, terrateniente y miembro de una familia tradicional de la zona, en 1893 y concluyó al año siguiente, casi simultáneamente con un sismo que causó en su estructura daños de poca consideración. La obra arquitectónica, de estilo neoclásico, era de relevancia para la época y sus características se asemejaban a las de las catedrales de las ciudades más importantes de ese entonces. Sobre el frente, contaba con dos grandes torres que intentaban semejar a las de la Basílica de San Pedro, conteniendo un campanario que aún perdura. Al fondo, un lujoso altar y sobre sus costados, enormes arcadas por las que se accedía a la sacristía y otras dependencias. Pueden observase en su interior dos tumbas. En una se encuentran los restos de Desiderio Tello y en la otra estaría sepultada su madre, Bernabé Tello.

En el frente hay dos sepulcros más con los cuerpos del sacerdote José Calixto Pérez quien, según cuenta la leyenda, fue azotado hasta morir por casar clandestinamente a la hija de un poderoso terrateniente con un peón de estancia y el de un familiar directo de Tello, posiblemente un hijo.

Un templo que resiste a los hombres y a la naturaleza

El primer daño que sufrió la estructura de la iglesia San Nicolás de Bari fue debido a un movimiento sísmico en el año 1894. Décadas más tarde, concretamente en 1944, un gran terremoto con epicentro en San Juan provocó averías considerables en el edificio. Éstas se profundizaron en 1977, con el terremoto de Caucete (San Juan), ocasionando la caída del techo y fisuras severas en todas sus paredes. Extraoficialmente se conoció además, que una filtración de agua debilitó los cimientos y provocó la inclinación de una de sus torres.

Luego del Terremoto del 77, las autoridades del Gobierno Militar tomaron la decisión de dinamitar el templo. Provocaron una detonación que ocasionó roturas severas en algunas de sus paredes pero no cayó el edificio, luego al intentar una segunda explosión, los pobladores de Ambil se opusieron y lograron evitar que la iglesia colapse.

No se conocen datos relativos a las decisiones tomadas en relación al templo sino hasta el año 1999, fecha en que el Arzobispado riojano y la Universidad de La Rioja firman un convenio para la restauración del mismo. El plazo de la obra finalizaba en mayo de 2012, pero sólo se creó una estructura para sostener las torres y se revocaron algunas grietas.

Un templo que resiste a los hombres y a la naturaleza

Algunas versiones periodísticas mencionaron, en momentos diferidos, acciones que se llevarían adelante desde el Estado para restaurar la iglesia en el marco de un proyecto de turismo religioso, pero hasta el momento nada de esto se ha concretado.

Actualmente, como puede observarse en las fotografías, las ruinas de la iglesia San Nicolás de Bari siguen siendo imponentes ante la silueta del pequeño poblado de Ambil, perteneciente al departamento General Ocampo, en la provincia de La Rioja. Las paredes derruidas, los vestigios de su gran historia junto a 200 habitantes resisten hoy, casi milagrosamente, a las circunstancias naturales y la desidia de los hombres.

Un templo que resiste a los hombres y a la naturaleza

Este artículo se publicó en la edición 39 de Vivir Urbano. Leer la edición completa