Nacido en la antigüedad como una técnica de pintura, el trompe l´oeil, (del del francés, engaña ojos), se ha desarrollado a lo largo años como un método de decoración de muros con fuerte vocación artística, basado en el engaño visual.
Por su potencial ornamental, este recurso se centra en la reproducción de paisajes y escenarios realistas, con uso hábil y habitual de la perspectiva, los claroscuros y los matices cromáticos.
La principal caracteristica es la representación fiel de temas en superficies planas capaces de lograr efectos ilusorios tridimensionales.

El tema recurrente que inspira los diseños son escenarios arquitectónicos históricos, haciendo hincapié en elementos estructurales con perspectivas fuertes, escaleras, arcos, grandes bóbedas, puentes y ventanas desde donde se pueden ver jardines y parques. Todas temáticas que provoquen un viaje en el tiempo, en la historia y la arquitectura causando asombro y emoción.
Actualmente, hay pintores profesionales que pueden crear hermosos frescos o murales, pero también se consiguen bellísimos papeles pintados en comercios especializados.
Los papeles para empapelar ya dejaron de ser un mismo patrón repetitivo y tedioso, transformándose en la reproducción perfecta de imágenes de tamaño ilimitado, capaz para crear una emoción única sobre toda la superficie de la pared. Las bellas imagénes hablan por si mismas.






