La calefacción por algas es una forma de energía renovable que utiliza la biomasa de algas para generar calor. Aunque no es una tecnología tan común como otras fuentes de energías renovables como la solar o la eólica, tiene un potencial interesante.
Se cultivan cepas de algas en estanques diseñados para maximizar su crecimiento. Luego las algas realizan la fotosíntesis, proceso en el cual absorben dióxido de carbono (CO2) y liberan oxígeno (O2) al mismo tiempo que convierten la luz solar en energía química.
A medida que las algas crecen, acumulan biomasa. Esta biomasa es rica en compuestos orgánicos que pueden ser convertidos en energía térmica.
Una vez que las algas han crecido suficiente, pueden ser recolectadas. Las algas se transportan por los canales del edificio hasta una planta de procesamiento que separa la biomasa y la transforma en gas metano, más otros aceites combustibles. Esa es la primera forma de captar energía. La segunda es tomada del calor solar capturado por el agua contenida en los paneles, que es usada para calefacción y agua caliente. Además cuando las algas crecen, aportan sombra y aislación acústica. Su cultivo puede ser manejado de manera sostenible, y puede realizarse en tierras que no son adecuadas para la agricultura convencional.
Esta tecnología puede reducir la dependencia de combustibles fósiles y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.
En el 2013 se instaló la fachada biorreactiva a gran escala “SolarLeaf’ (hoja solar).
Uno de los mayores desafíos de este proyecto fue vincular la tecnología necesaria para cultivar microalgas con la tecnología de construcción moderna. Una serie de paneles revisten el edificio, dentro de los cuales se han introducido microalgas. Los paneles se mueven para posicionarse frente al sol y permitir que las algas se desarrollen y aporten combustible, calor y aislamiento del ruido exterior.
Estas algas del tamaño no mayor a una bacteria, viven y circulan dentro de los paneles mantiendo al edificio fresco y aislado.
El medio acuático donde viven, acumula el calor recibido del sol y puede aprovecharse para generar agua caliente.
Prometedora, la calefacción por algas está en una fase experimental y enfrenta desafíos tecnológicos y económicos.



