La dirección de obra se trata de un complejo proceso que se deberá administrarse adecuadamente y es allí cuando la intervención del profesional toma dimensión.
La construcción de una obra tiene un avance lento que posibilita detectar fallas y controlar desvíos a tiempo, antes de que se produzcan graves problemas o desperdicios. Muchas son las causas que pueden atentar contra las metas de proyecto trazadas, entre ellas:
a) Falta de apoyo y colaboración del comitente, perdiendo fuerza todo el sistema de control.
b) Uso inadecuado de los equipos disponibles.
c) Fallas en los controles anteriores.
d) Incorrectas especificaciones técnicas desarrolladas en el proyecto.
e) Fallas en la inspección y de los autocontroles.
Estas circunstancias constituyen aspectos que deberán merecer una máxima atención a través del proceso de dirección de la obra, incluyendo el período del plazo de garantía, de tal manera que todo desmedro de su calidad, pueda ser corregido antes que se produzcan daños graves o irreparables.
Los procedimientos de control deberán adaptarse a cada situación en particular y a sus etapas constructivas.
La clave para el éxito es el capataz y/o jefe de equipo. Sin embargo, las verificaciones realizadas por los Directores o Inspectores serán las que coordinen todos los controles, para que constituyan un verdadero sistema de calidad, coherente con los objetivos que se persiguen.
Los operarios de la obra son los responsables de llevar a cabo todas las comprobaciones posibles. Las revisión que cada operario verifica con los estándares y tolerancias que se le indican, constituyen el control de calidad más efectivo y económico. Pero todo tiene que armonizar. Para ello hace falta una planificación completa del control.
A través del proyecto, el profesional define y determina la calidad, características y categoría que desea para la obra especificando los estándares y tolerancias, e incluso de ser posible, los métodos constructivos aconsejables para lograr a través de ellos las metas buscadas, compatible con los costos admisibles.
Será responsabilidad directa del Director asegurarse el cumplimiento del plan de control.
Para resguardo del profesional, el proceso de seguimiento se deberá plasmar en un libro de obras, documento indispensable o prueba en caso de litigio.



