Cuando comenzamos a pensar el jardín, seguramente la primera pregunta que surge tiene que ver con las plantas que vamos a usar. Sin embargo, para que ese espacio natural tenga un sentido y sea aprovechado por todos los habitantes de la vivienda incluidas las mascotas, será necesario hacer un trabajo más detallado para alcanzar resultados satisfactorios.
En el proceso del diseño de un jardín, la planificación es una etapa muy importante. Nos ayudará a establecer el conjunto de acciones organizadas para alcanzar un espacio agradable, de manera fácil, eficaz, ahorrando dinero y, sobre todo sostenible en el tiempo.
Antes que nada se deberá realizar un relevamiento no sólo del espacio y del ambiente, sino también de los usuarios que van a disfrutar del jardín.

Debemos contar con un plano a escala del terreno en el que se desarrollará el diseño del jardín, con las medidas reales de la vivienda y espacios exteriores. En el plano se deberá indicar la ubicación de todos los elementos existentes como construcciones, plantas, senderos, accesos peatonales, pilares, ingreso vehicular, etc.
Los datos climáticos más importantes serán de vientos, temperatura, humedad y precipitaciones. Es importante conocer la orientación del terreno y el microclima que se genera en el jardín, zonas de sol y de sombra por la presencia de edificaciones y árboles.
Analizar el terreno y contar con un plano topográfico nos ayudará a definir los movimientos de suelo que se deben hacer para conducir el agua de escorrentía.

Es primordial saber la disponibilidad y calidad del agua para regar ya que definirá el tipo de vegetación que utilizaremos, como también que sistema de riego a adoptar.
Definir la funcionalidad del jardín es indispensable para diseñarlo y la función se establecerá de acuerdo a los usuarios, sus necesidades y sus deseos.
El jardín podría ser un espacio de relajación, un jardín con una huerta y/o frutales, un espacio para actividades deportivas, juegos para niños e incluir una piscina.

A partir de la información recabada, es esencial realizar un análisis integral para comprender los problemas a resolver y definir los objetivos para lograr la implementación del jardín. Se ordenarán las prioridades, precisando la importancia y definiendo etapas.
Se podrá comenzar con la sectorización del jardín, definiendo los espacios destinados a canteros, huerta, tender, solárium, entre otros. Se indicarán los senderos que comunicarán todos los sectores exteriores entre si y con la vivienda.
Una vez definidas las áreas destinadas a la vegetación y considerando las condiciones climáticas y del suelo, se podrá avanzar en la selección de las plantas. Pondremos atención en los siguientes aspectos: el tamaño adulto, la forma de la planta, los colores (de hojas y flores) y textura de sus hojas. Esto nos permitirá elegir de manera más certera las especies que sean estéticamente agradables y que se integren al estilo de la vivienda. Recuerde incluir plantas autóctonas ya que son tolerantes a la sequía.
En el caso de tener niños y mascotas, tendremos cuidado de no incorporar especies tóxicas.
La cantidad de tiempo y esfuerzo que se disponga para el mantenimiento deben ser considerados a la hora de definir la vegetación ya que, si buscamos menor mantenimiento, utilizaremos árboles de hojas perennes para no recoger sus hojas durante el otoño.
Se pueden sumar al diseño elementos singulares como fuentes, piscinas, juegos infantiles, etc. Estos elementos deberán mantener una proporción entre el tamaño del jardín y la vivienda. Se podrán incorporar jardines verticales o enrejados para maximizar el espacio y crear interés visual.
El estilo del jardín debe complementar al estilo de la casa, puede optar por jardines orientales, tropicales o minimalista entre otros.
La planificación integral permite crear un jardín estéticamente atractivo y funcional. Y si nos centramos en la sostenibilidad y el medio ambiente, lograr un oasis saludable y encantador para disfrutar durante muchos años.



