A la hora de acceder a un puesto de trabajo, la variabilidad interpersonal de los trabajadores hace necesario en mayor o menor medida, una evaluación inicial del puesto de trabajo y de los riesgos derivados del mismo.
La Ergonomía laboral es la disciplina encargada de mejorar la salud y el bienestar de los empleados en su entorno de trabajo. Esta ciencia aborda la planificación, concepción y evaluación de las tareas, trabajos, productos, organizaciones, entornos y sistemas para hacerlos compatibles con las necesidades, capacidades y limitaciones de las personas.
Los principios y metodología para la adaptación de puestos de trabajo ocupados por personas con diversidad funcional son los mismos que para las intervenciones convencionales.
Las intervenciones en este campo deben realizarse de forma individualizada y analizar las relaciones trabajador-tarea-puesto. Esto implica el análisis de las demandas del trabajo y la valoración de la capacidad funcional del trabajador ocupante del puesto.
En los últimos años han aparecido nuevos conceptos respaldados por la normativa sobre igualdad de oportunidades y no discriminación como son el “Diseño para Todos y la Accesibilidad Universal.”
Estos conceptos hacen referencia a criterios de diseño para que los entornos y/o productos y servicios puedan ser utilizados por todo tipo de usuarios, incluidas las personas con diversidad funcional. Adaptar el puesto de trabajo no es sólo poner una mesa y una computadora sino tratar de adaptar el entorno a las características de las persona y para ello hay que analizar la relación que existe entre las necesidades, capacidades, habilidades y limitaciones del sujeto para que la finalidad de adaptación del puesto de trabajo sea la de armonizar la demanda y capacidad, las pretensiones y realidades, las preferencias y las restricciones.
La cantidad de trabajos que puede hacer cualquier persona también con discapacidad es diversa, desde una cadena de montaje, trabajo de oficina, investigador científico, actor, etc.
Si la discapacidad es física-motora, o sea una persona con movilidad reducida hay que tener en cuenta la entrada al edificio perfectamente indicada, con caminerías, pisos antideslizantes iluminados, como así también el mobiliario específico para cada actividad y espacio alrededor. Considerar la llegada hasta el puesto de trabajo y también tener en cuenta la adaptación del baño, de las zonas comunes, estacionamiento, terrazas, etc.) que ocupen el resto de sus compañeros.
Si la discapacidad es funcional o intelectual igualmente hay que ocuparse de los espacios de entrada y zonas exteriores, de las circulaciones hasta el puesto de trabajo, pisos, iluminación, contraste de colores, mobiliario, señalética y simbología fácilmente comprensible. Estos aspectos son de vital importancia para que el usuario se sienta seguro e independiente. La igualdad de trato en el empleo no se concibe sin la existencia de ajustes razonables.
Un Ajuste Razonable es cuando se identifican medidas efectivas que supriman o mitiguen las barreras que encuentra el trabajador. Las acciones abarcan desde la formación previa al empleo, los procesos de selección y adaptación del puesto de trabajo, como también la formación laboral y la utilización de productos de apoyo (adaptar las acciones formativas), incluyendo la promoción profesional.
El ajuste razonable del puesto de trabajo de una persona con diversidad funcional implica realizar una serie de pasos de manera que las incompatibilidades puedan ser identificadas y corregidas. Estas van desde la eliminación de barreras físicas hasta la flexibilización de horarios, pasando por la adaptación del espacio, la iluminación o el mobiliario. Se recomienda que en los puestos de trabajo se tenga un protocolo de actuación para realizar la adaptación de la forma más rápida y eficaz posible si comenzara a trabajar en ellas una persona con una discapacidad física, intelectual, auditiva o visual. Cualquier intervención que se proponga debe ser viable desde el punto de vista técnico y económico y, lo más importante, debe tener el consenso de los trabajadores con discapacidad, considerando su privacidad, confort y autonomía. Asimismo, hay que realizar un seguimiento de la situación para detectar efectos no deseados.



