La estructura de hierro y cristal del viejo Mercado 16 de Septiembre, construído a principios del siglo XX, en Toluca de Lerdo, capital del Estado de México, es hoy el Jardín Botánico denominado Cosmovitral. Llamado así por la diversidad de vitrales que cierran y embellecen su espacio, esta obra del artista Leopoldo Flores, precursor del movimiento Mural Pancarta (Telas colgadas en los exteriores de los edificios) y el vitralista Bernabé Fernández García, está basada en la dualidad universal e intenta representar la contraposición de los opuestos como el bien y el mal, el día y la noche, el hombre y la mujer.
Esta obra de arte, en la que trabajaron más de sesenta artesanos y se utilizaron unas quinientas mil piezas de vidrio en veintiocho colores diferentes, cubre tres mil quinientos metros cuadrados de jardín donde se albergan más de cuatrocientas especies de plantas de distintos continentes, además de una encantadora variedades de árboles y arbustos.
Es una obra majestuosa, no solamente por ser el vitral más grande del mundo, sino por su técnica y perfección. Un espacio donde convergen la luz, el cosmos y la naturaleza.

En el ingreso se puede observar al hombre, recordando la proporción áurea pitagórica.
El centro es el macrocosmos o creación del universo. La izquierda de los vitrales muestra oscuridad y decadencia; la derecha, el encuentro con una búsqueda indefinida y ascendente. En el techo está la bóveda celeste con las doce constelaciones de la Vía Láctea y en la salida la nebulosa Andrómeda.
Leopoldo Flores en su inspiración interpreta el tiempo, el movimiento y los fenómenos armónicos y contradictorios. Una cosmovisión de la materia, una síntesis luminosa llevada a cabo de manera magistral.







