La Escuela Manuel Belgrano nace de un concurso organizado por la Universidad Nacional de Córdoba en diciembre de 1959. El proyecto ganador fue presentado por el equipo de los arquitectos Osvaldo Bidinost, Jorge Chute, José Gassó, Mabel Lapacó y Martín Meyer. Su construcción fue llevada a cabo en 1960 por la empresa Delta SRL e inaugurada en 1971. Está situada en la calle Rioja al 556, próxima al Hospital de Clínicas y en pleno Barrio Alberdi de la ciudad de Córdoba. La obra fue concebida como una expresión dominante del hormigón en relación a todo lo demás. Su terminación sigue el mismo criterio, el concreto ha sido dejado a la vista y sólo en algunos casos particulares se utilizaron las técnicas de lavado, cepillado o martelinado, relativizando así, el uso de la mampostería y revestimientos en las terminaciones. Salvo la cúpula corrediza del espacio destinado al natatorio, resuelta en hierro y acrílico, el resto del edificio está proyectado en hormigón armado. La carpintería en un gran porcentaje es de madera (incienso, viraró, petiribí y cedro). Esta expresión del material en bruto, del indisimulado predominio del hormigón, ubican a esta gran estructura edilicia, en el estilo arquitectónico conocido como el Brutalismo (beton brut u hormigón crudo), cuyo auge se produjo entre las décadas del 50 y el 70 y tuvo entre sus referentes al arquitecto suizo Le Corbusier. De una estructura funcional, morfológicamente original e imaginativa el diseño de edificio apostó a los cambios sociales y culturales que estaban sucediéndose en esa época, hecho que se traduce en los amplios accesos y circulaciones externas y a la disposición de las aulas, vidriadas e iluminadas naturalmente, que junto a “la Rampa” y los voluminosos sanitarios rodean al gran patio central. Los gabinetes de Ciencias tienen las aulas en forma de anfiteatro, con acceso a los laboratorios que se prolongan longitudinalmente en toda su extensión. En el subsuelo funciona la imprenta, donde se imprimen todas las guías de estudio con que trabajaban los alumnos, la sala de máquinas y las cocheras. En el primer nivel o planta baja, el área de deportes, conformada por un gimnasio cubiertoequipado con grandes aparatos, una pista de atletismo profesional, pileta cubierta con cúpula corrediza y otros espacios destinados a otras actividades (cantina, biblioteca etc.)
El edificio cuenta con un sistema de calefacción por losa radiante que se distribuye por circuitos independientes a cada lugar del mismo. En el piso superior las aulas balconean al patio central, con vista panorámica hacia la costanera y el Rio Suquía. Muros de piedra bola, pisos de adoquines de madera y una educación de excelencia están albergados bajo un imponente techo de hormigón con ondas de 12 metros de luz, que a pesar de sus grandes dimensiones no opaca la mirada al cielo.





