Una historia Iglesia Nuestra Señora del Rosario

Histórica y colonial

Iglesia Nuestra Señora del Rosario, Merlo
Iglesia Nuestra Señora del Rosario, Merlo

La Iglesia Nuestra Sra. del Rosario de Merlo, es uno de los tres Monumentos Históricos Nacionales de San Luis, junto con la Iglesia de San José del Morro, ubicada a 96 km de la capital y a la Escuela de San Francisco del Monte de Oro, la primera escuela fundada por Domingo F. Sarmiento.

Esta capilla e iglesia parroquial construida antes de la fundación del pueblo aparece en un inventario de capillas de 1751, pero la tradición remonta su fundación a 1720; Merlo, entonces Melo, recién se fundaría en 1797.

Edificada sobre tierras otorgadas al Convento de Santo Domingo, en San Luis, fueron los padres dominicos los encargados de su construcción en el año 1720; en esos tiempos ya había un número importante de familias viviendo en esta zona.

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En 1751 fue llamada “Capilla del Rosario de la Piedra Blanca” según consta en la antología realizada por el visitador Correo de Saá, y agrega “sus muros de adobe poseen un metro de espesor, con vigas de algarrobo y la torre campanario está coronada por cupulino esférico de origen cuzqueño.” Frente a la plaza de Merlo se levantan las anchas paredes de adobe, lisas, blancas y coloniales de la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Rosario, que nació como capilla de advocación dominicana y tiene la impronta de las obras que llevó a cabo el Padre Mallea en el siglo XIX.

El carácter de las iglesias y capillas del período colonial está marcado por la fusión de los modelos arquitectónicos europeos con las técnicas constructivas originarias y el conocimiento del uso de los materiales de la región.

“De paredes gruesas, poca altura y tejado a dos aguas, con espacios-atrios y formas simples, su arquitectura está ligada a la sencillez de la técnica de construcción con tierra y al sentir popular de las comunidades locales.” (Sosa et al, 2001).

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Como en otras zonas hispanoamericanas, esta Iglesia es de una sola planta evitando los sistemas de bóvedas, caracterizándose por la solidez de los muros, el reforzamiento de los elementos sustentantes y la tendencia horizontal de los volúmenes, aspectos estos que le dieron una imagen sólida y maciza.

Es un templo pequeño, de formas simples, con una única nave, techo a dos aguas y un interior despojado y austero que aún conserva una imagen de Catalina de Siena. Las paredes de adobe revocados a la cal tienen más de un metro de espesor y contienen nichos y un altar cuyas hornacinas guardan preciosas imágenes destacándose el Cristo de la Paciencia. Esos muros sostienen resistentes vigas de algarrobo desbastadas con hacha.

Del lado sur se mantiene la galería que culmina en la torre del campanario. Se accede al mismo por una escalera de troncos embutidos en la pared que se supone, es de la época de la fundación.

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La fachada está conformada por un arco de medio punto que contiene la puerta de algarrobo rematando en una cornisa y un frontis triangular acompañado por pináculos a ambos lados.

La torre del campanario es robusta, maciza, sólo con cornisas que acentúan la sensación de pesadez y está coronada por un cupulino esférico y una cruz de hierro que guiaba a los fieles a la misa.

La cúpula central con pináculos en sus extremos pertenece a una reconstrucción efectuada en 1938 sobre los cimientos originales.

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La mañana del 3 de febrero de 2003 se produjo el derrumbe del campanario y fueron designados responsables del proyecto y la dirección de obra los arquitectos María Eusebia Falabella y Ricardo Pablo Barrera. Conjuntamente con esta obra, se aprovechó la ocasión para restablecer el antiguo coro desaparecido hacía muchos años, reparar la nave principal y reconstruir las escaleras internas que llevan al campanario. La restitución del campanario,. Realizada en el 2007, fue una tarea emprendida por toda la comunidad y especialmente por la asociación sin fines de lucro Yuyana, que se formó para este trabajo en particular y luego se auto disolvió.

Las refacciones sacaron a la luz viejos detalles como algunas ventanas ocultas y restos de tumbas de la época en que, el terreno de la capilla era usada como cementerio.

Se conserva aún el Santo Cristo con rasgos originarios y la imagen de la patrona, Nuestra Señora de la Virgen del Rosario.

Este artículo se publicó en la edición 39 de Vivir Urbano. Leer la edición completa