El concurso internacional de ideas para estudiantes de arquitectura y jóvenes arquitectos Hyde Park Music Pavilion (HPMP, Londres), consiste en proponer un espacio cultural asociado a la música, que proporcione información sobre conciertos pasados y futuros en el Hyde Park. Un espacio cultural donde la naturaleza y el mundo de la música jugarán un papel clave.
El pabellón de ocio y descanso debía contener: una zona de audición musical, restaurante/cafetería, un punto de información sobre conciertos, una zona expositiva, un pequeño escenario para actuaciones y aseos.
Arquideas, su organizador, recibió 94 propuestas procedentes de 29 países y otorgó este mes de agosto de 2019 el primer premio al Arq. Juan Verdaguer (FAU), Ismael Preti y Carlos Brizuela (estudiantes de la FAU), trabajo que fue distinguido por la calidad de la propuesta arquitectónica, capacidad para transmitir con claridad la idea del proyecto, criterio de emplazamiento de la propuesta, relación de la propuesta con el paisaje, respuesta al programa de usos propuesto y el criterio de sostenibilidad y aprovechamiento energético.

Sus mentores lo relatan así:
“El cielo de Londres contrasta con la vasta vegetación del paisaje en Hyde Park.
Los árboles exaltados celebran la canción del viento y, en el pabellón, la tierra y el agua encuentran un nuevo cielo, una atmósfera musical.
La experiencia del pabellón es expresar el significado del arte y el paisaje, y el vínculo entre éstos, en un lenguaje minimalista que no compite con el entorno, sino que interactúa con él.
Esta nueva atmósfera atrae vestigios de gloria, al mismo tiempo que promete futuras victorias.
El espacio se convierte en un alojamiento singular, que regala nuevas texturas paisajísticas y sonoras para los peatones, al mismo tiempo que funciona como un punto de encuentro durante las actividades musicales.”
En su descripción formal y funcional expresan:
“El pabellón se compone de una plataforma, anexa a la orilla del lago, extendiendo el paseo. La misma está totalmente vacía y es flexible. Sobre ella se suspende una red de cables, en la que se vincula una serie de pequeños tubos metálicos equidistantes, de distintas longitudes. Éstos, al chocar entre sí por la fuerza del viento, producen sonidos de distinto tono, que varían según las distintas longitudes de tubos, generando debajo de ella variadas espacialidades sonoras.”
Funcionalmente “la propuesta no está pensada como una zona de conciertos, sino como un espacio experimental, anexo al área de conciertos, que facilite una relación más profunda con el mundo sonoro, y que sirva de recordatorio, durante todo el año, de conciertos pasados, mediante la presencia constante de música en el parque, a través de sonidos cambiantes generados por el viento. Tan cambiantes como los tiempos mismos.”
Sin duda un gran reconocimiento y el puntapié inicial de una carrera más que prometedora.
Fuente:http://www.fau.unlp.edu.ar



