La costa de los Esqueletos es un tramo de la costa occidental de África donde el desierto de Namibia alcanza al océano Atlántico Sur y los vientos soplan desde el interior del continente hacia el mar, cae muy poca lluvia y el clima es completamente inhóspito.
El nombre Namibia procede de Namib, que significa "lugar o región donde no hay nada", "área desolada o yerma", ya que gran parte de su territorio es desértico o semidesértico. La Costa de los Esqueletos se llama así por la cantidad de restos de barcos hundidos que se encuentran en toda su extensión.
Esta área que cubre 16.845 km2 fue declarada reserva natural en 1971 y protege casi un tercio de la costa de Namibia.

En este desolado paisaje Nina Maritz Architects (Namibia) ha diseñado estas excepcionales cabañas prefabricadas de bajo impacto: El Shipwreck Lodge (Refugio de naufragio).
La obra se inauguró en 2018 y es un complejo turístico de 1200 m2 que consta de 10 refugios ( ocho dobles y dos familiares) y un albergue principal con terraza y restaurante.
“Tratando de capturar la sensación de dureza y desolación que experimentaron los pasajeros y marineros náufragos en épocas anteriores, las cabañas de madera fueron diseñadas para evocar pedazos rotos de buques." Expresa la arquitecta.

Cada unidad tiene un diseño único y se ubican entre las dunas con vista al Océano Atlántico. Los exteriores de madera desgastada se mezclan con la madera flotante y la arena plateada. La resistente construcción alberga interiores luminosos diseñados para brindar una sensación de comodidad y seguridad durante los vientos extremos y las tormentas por las que la costa es conocida.
Con un presupuesto de $ 2 millones de dólares, la construcción se basó en la prefabricación para minimizar el impacto ambiental y garantizar la comodidad de los huéspedes en el desierto remoto y extremadamente duro, pero tambien por que la concesión del terreno es de 25 años, después del cual el hotel deberá retirarse por completo del sitio.
La construcción
Las estructuras son de madera de abeto resistentes a la sal y a la humedad. Se prefabricaron en Windhoek (Capital de Namibia) y luego se transportaron al sitio para su ensamblaje final. Están revestidas con pino sudafricano y equipadas con aislamiento de PET reciclado, ecológico y no tóxico (Brits Isotherm) y una membrana (Coverland Undertile) que cumple una función importante para evitar la acumulación excesiva de presión dentro del techo durante las ráfagas de viento. Además, proporciona una protección contra la posible penetración de agua de lluvia y polvo.

El revestimiento se instaló usando un nuevo y revolucionario sistema de clavado (Lignoloc de Beck), único sistema de fijación que cumple completamente con los requisitos de la economía circular en términos de reciclabilidad. Se trata de clavos de madera de haya centroeuropea con un diseño especial en su punta. Se colocan con clavadora neumática y debido a la gran cantidad de calor generada por la fricción cuando el clavo se introduce a gran velocidad, hacen que la lignina del clavo de madera se suelde con la madera circundante para formar una unión sustancia a sustancia.
Los componentes de la parte trasera de la casa se hicieron a medida a partir de contenedores y se fabricaron en la pequeña ciudad costera de Swakopmund, a seis horas del sitio.
Construidos en forma de casco de barco acostado de lado y alimentadas con energía solar, cada una de las 10 cabañas cuenta con una terraza al aire libre, un amplio dormitorio con dos camas y una estufa a leña. El dormitorio se conecta con el baño que está alojado en la proa y mira al sur. Se utilizaron principalmente tableros OSB para todos los interiores y madera de Saligna para mesadas, duchas y suelos. En este desierto aparentemente inhóspito, la vida florece entre elefantes, leones, pájaros y otros animales salvajes que han hecho de esta implacable tierra, su hogar.

“La lejanía del sitio hizo que la logística fuera extremadamente difícil, pero el viento implacable, que remueve la arena alrededor de los cimientos, es la característica más desafiante del sitio,…. El mantenimiento es constante y se necesita una vigilancia permanente para garantizar que el viento no socave las estructuras, que están fijadas a postes enterrados profundamente en la arena.” – Nina Maritz –



