El entorno construido cobra protagonismo y se pone de relieve la magnitud y la urgencia de la crisis climática y la responsabilidad del sector para abordarla. Un informe reciente de la Alianza Global para la Edificación y la Construcción de las Naciones Unidas muestra que el sector de la construcción es responsable del 38 % de las emisiones globales de CO2.
Se ha prestado cada vez más atención a las emisiones resultantes del funcionamiento de los edificios, calefacción, refrigeración e iluminación y menos atención a la contaminación debida a la producción y el suministro de materiales de construcción y a la propia realización de la obra que representan por sí solas el 10% de las emisiones globales.
La reutilización del parque inmobiliario existente es una cuestión compleja. Si no se hace de forma sostenible, también puede provocar un aumento de las emisiones nocivas.
El enfoque de vida útil considera el ciclo de vida completo de un edificio, desde la construcción, ocupación y renovación hasta la reparación, demolición y la eliminación.
Las políticas gubernamentales, las certificaciones de edificios con emisiones bajas o nulas de carbono aún no tienen en cuenta del todo (o ni siquiera lo tienen) las llamadas emisiones ocultas o incorporadas, resultado de la extracción y producción de materiales de construcción, como el cemento, y del propio proceso de construcción. Los edificios de hoy en día suelen construirse para durar mucho menos que antes. Si la vida útil típica de un edificio tradicional de piedra, ladrillo y madera hacía que las primeras reparaciones necesitaran ser realizadas después de 60 años, los edificios modernos se han deteriorado el doble de rápido. Se podrían lograr importantes ahorros de carbono volviendo a una construcción más robusta y adaptable. Sin embargo, cuando el principio de construcción para durar resulta poco práctico, los edificios diseñados para una vida útil más corta aún pueden hacerse más sustentables, siempre que se adopte un enfoque de carbono durante toda la vida útil y los componentes y materiales utilizados sean fáciles de desmontar y reutilizar.
Esta es la verdad incómoda de la industria. La crisis climática es, en gran medida, producto de nuestro voraz apetito por construir. No es algo que, podamos solucionar simplemente construyendo. No podemos permitirnos el lujo de construir sólo de manera más ecológica. Necesitamos construir menos.



