Oscar Niemeyer dice “Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida. De curvas es hecho todo el universo, el universo curvo de Einstein.”
“Se trató de construir una morada con calidad habitable e integrada al entorno para preservarlo con el menor impacto posible, dado que el sitio elegido era dentro un área de paisaje natural, extensa, con cerros cubiertos de especies autóctonas y forestación no autóctona donde la naturaleza era la protagonista con mucha belleza y apacibilidad.
La propuesta se basó en la construcción de una casa cueva enterrada y aterrazada parcialmente, aprovechando los desniveles del terreno y cobijando muros del sur y laterales para conseguir estabilidad térmica.

Las zonas vidriadas se orientan al norte para lograr la mejor vista al paisaje de las sierras y se proyectó cubrir la vivienda con techo verde.
Con los propietarios se consensuaron premisas referidas a salud ambiental, costos, climatización, creatividad y planificación, uso de técnicas y soluciones constructivas y uso de materiales alternativos para obtener calidez, confort y amplitudes espaciales saludables.
En el espacio libre, condicionado por la importante pendiente, se proyectaron sectores de esparcimiento, huerta, control y recolección de aguas pluviales/grises y transformación y reutilización de las aguas negras mediante un biodigestor.” Dice la arquitecta.

Las casas con líneas curvas no son muy usuales. Sin embargo, después de los diseños de Frank Gehry en el Museo Guggenheim de Bilbao, pensar en una casa con curvas es, no solo moderno sino post-moderno y a punto de convertirse en habitual.
Las formas curvas se asocian a la naturaleza orgánica de los seres humanos y de la naturaleza. Una forma curva genera la sensación de aceptación y protección y, en las viviendas, se logran espacios mucho mas cercanos al ser humano.
Recostada sobre el desnivel del terreno, la casa dialoga con el entorno en el que se inserta de manera natural. Rodeada de un gran jardín, la singular arquitectura de esta casa es su mayor ventaja. Es arquitectura que se adapta al terreno, que juega con las formas exteriores logrando una riqueza formal exclusiva.

Los muros, algunos redondeados y los pilares estructurales se han construido de tal manera que la estructura de la vivienda crea una forma de onda que genera dinamismo y movimiento.
El resultado es una construcción única, equilibrada y sensorial muy acogedora que integra espacios interiores y exteriores, permitiendo una mejor conexión funcional, sin barreras visuales, ni fragmentaciones, integrando los espacios sin necesidad de separarlos y sin obstáculos que entorpezcan la visión ni la comodidad, dando respuesta a las necesidades de sus propietarios. Así también, estas curvas interiores logradas por los muros o desniveles generan encuentros y circulaciones atractivas eliminando los espacios residuales de pasillos.
Formalmente el vidriado se introduce sin regularidad, algunas formas cóncavas y otras convexas, logrando un efecto plástico que otorga innumerables vistas de acuerdo de donde se sitúe el observador. Las terrazas, orientadas al norte y al este participan del juego formal mientras que garantizan espacios con excelente asoleamiento.
Este proyecto se basa en lo inicial, el paisaje, el entorno, dejando atrás nuestro mundo globalizado, un espacio de relajamiento que acrecienta la relación entre el ser humano y la naturaleza a través de una arquitectura de líneas sencillas jugando con la curva, los materiales y la luz natural.



